viernes, 20 de junio de 2008

El drama de Sísifo

Amylkar D. Acosta M[1]
Es de humanos errar, pero es de sabios rectificar

Sísifo fue un personaje de la mitología griega, quien, por pretender pasarse de listo engañando a la parca, fue condenado por los dioses a la estéril empresa de empujar penosamente una roca hasta alcanzar la cima de una montaña, para, cuando ya no la podía contenerla y se le deslizaba cuesta abajo hasta el abismo, volver a intentarlo una y otra vez hasta la eternidad. Con la erradicación de cultivos ilícitos en Colombia parece que se estuviera reeditando dicho maleficio. Según el último reporte de la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (Unodc), las áreas de cultivos de coca, materia prima para producir la cocaína, en lugar de reducirse aumentaron un 27% en 2007 con respecto a 2006, al pasar de 78.000 hectáreas a 99.000, regresando a la cifra del año 2002.

Como lo manifestó Aldo Lale – Demoz, representante en Colombia de la Unodc, “el aumento en el 2007 es un serio y preocupante retroceso de las reducciones reportadas en años anteriores”[2] Ello es tanto más relevante, en la medida en que dicho crecimiento es el mayor en la región, por encima del promedio que se situó en el 16%, no obstante que Colombia es el epicentro de la estrategia antidrogas de los EEUU[3]. El gobierno se muestra desconcertado, pues este repunte de los cultivos de coca no se compadece con los esfuerzos realizados en su erradicación, toda vez que el 2007 es considerado por las autoridades como el año estrella, puesto que, según sus registros, se dieron por erradicadas 220 mil hectáreas, 6.445 más que el año anterior, ya sea por aspersión aérea o erradicación manual.

Al gobierno, desde luego, no le cuadran las cifras, pues a mayor erradicación le siguen mayores áreas cultivadas. Rodolfo Llinás, quien lideró la investigación de la Unodc en Colombia, esta aparente paradoja se explica por el “efecto globo” provocado por la fumigación, que se traduce en el desplazamiento de los cultivos ilícitos de unas zonas a otras y por la resiembra de aquellos que habían sido destruidos. El gobierno, en cambio, tiene “serias dudas sobre la metodología”[4] de la medición hecha para la Unodc por parte del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (Simci). Según él se “incluyeron áreas que antes no habían detectado, incluyeron, inclusive, un satélite nuevo”[5]; es decir, que no sólo se cuestiona la metodología sino el método de medición, so pretexto de que el resultado que arrojan “no es compatible con ese gran esfuerzo”[6] erradicador de cultivos ilícitos. A este propósito, el doctor Llinás fue muy categórico al afirmar que este reporte “se hizo con la misma metodología y la misma calidad con que se ha hecho en estos nueve años. Son procedimientos reconocidos por el gobierno nacional y por el norteamericano”[7]. Pero, la incomodidad del gobierno con las cifras ha llegado a su clímax esta vez, a tal punto que ha dispuesto contratar su propio sistema de medición; así lo anunció el Ministro del Interior y Justicia, Carlos Holguin[8]. De esta forma se deshacen del mensajero portador de malas noticias, a la usanza en los tiempos de bárbaras naciones!

Y, para dorar la píldora, después de tender el manto de duda sobre tan desfavorables cifras, se le da la noticia al país por parte del general Oscar Naranjo, Director de la Policía Nacional, que según la misma Unodc pese al aumento en el área sembrada, la producción de cocaína cayó un pírrico 2% (¡!), al pasar de 610 toneladas métricas en 2006 a 600 en 2007[9].

Ello se explica por una baja en la productividad de los plantíos, ya sea por la mala calidad de las tierras hacia las que migran los cultivos o por ser estas zonas en conflicto. Esta noticia puede ser en alguna medida tranquilizadora para los Estados Unidos, ya que a ellos “lo que en realidad les importa es cuántas toneladas de cocaína exportó Colombia”[10]; pero no para el país, para el que “es muy importante el número de hectáreas con cultivos ilegales, por las consecuencias ambientales, sociales y económicas que esto tiene”[11]

A este respecto, podemos repetir lo afirmado por la Revista Cambio al referirse a un traspié similar de dicha política en 2005: “Es como si la fumigación no solo no sirviera para erradicar cultivos de coca, sino que, por el contrario, los multiplicara. La noticia es un verdadero desastre y la comprobación de que recorremos el camino equivocado"[12].

Es obvio de toda obviedad que si pensamos lo que siempre hemos pensado y hacemos lo que siempre hemos hecho, los resultados no pueden ser otros distintos a los que hemos obtenido en el pasado.

Hace 36 años, Nixon declaró la guerra contra las drogas ilícitas y desde entonces a hoy, la producción, el tráfico y el consumo mundial ha crecido exponencialmente; empero, se persiste contumazmente en la estrategia equivocada.

Los responsables de esta estrategia fracasada nos dirán con el reputado escritor y orador carlista, Vásquez De Mella, cuando justificaba sus desvaríos, que pueden estar en el error, "pero, eso sí, firmes!". Le asiste la razón al Nóbel García Márquez, cuando aseveró premonitoriamente: "Creo que el primer paso para la solución realista del problema de las drogas en el mundo, es reconocer el fracaso de los métodos con que se están combatiendo. Son esos métodos, más que la droga misma, los que han causado, complicado o agravado los males mayores que padecen tanto los países productores, como los consumidores".

Este planteamiento va muy en línea con lo expresado en su momento por el ex secretario de Estado de los EEUU, Colin Powell: "El verdadero problema no es causado por la región misma, sino por lo que sucede en las calles de Nueva York y otras grandes ciudades en el país, donde no solo niños pobres, sino abogados y artistas que continúan usando drogas de forma ilegal. Esto es lo que está causando el problema en Colombia y en otras naciones de la región andina. Y, por tanto, tenemos no solo que perseguir la oferta y recurrir a la interdicción. También debemos de asegurarnos que estamos atacando la demanda, recurriendo al tratamiento para ese horrendo problema"[13]. Pero, bien se sabe que del dicho al hecho hay mucho trecho; mientras tanto la droga maldita, con todas sus secuelas, seguirá gravitando sobre la realidad de nuestro país, signado por la tragedia sin par que ella apareja.

Hasta cuándo Colombia seguirá comportándose como país satélite de los Estados Unidos, girando en la órbita de su política exterior y asumiendo sin reparos una estrategia antidroga que se ha sido un fiasco total. México, a diferencia de Colombia, le propuso a los Estados Unidos su Iniciativa Mérida para hacer frente, junto con Estados Unidos, al crimen organizado y al narcotráfico en la frontera norte.

Y cuando este le quiso imponer sus condiciones para votar una ayuda antidrogas en el Congreso de US $400 millones para este 2008 le reviró; el Secretario de Gobernación de México, Juan Camilo Mouriño, rechazó “cualquier medida o evaluación unilateral que el Congreso estadounidense pretenda condicionar en el ejercicio de los recursos comprometidos en la Iniciativa Mérida…México no solicitó asistencia unilateral. El narcotráfico no es un problema exclusivo de nuestro país ante el que las autoridades estadounidenses puedan ofrecer apoyo”.

Así se habla, este es un ejemplo digno de imitar, en lugar de seguir a ciegas la fracasada estrategia antidrogas de los EEUU, sin reparar en los inmensos estragos que se le causan al medio ambiente y a la frágil institucionalidad del país.


Bogotá, junio 19 de 2008
www.amylkaracosta.net

[1] Ex presidente del Congreso de la República
[2] La República. Junio, 19 de 2008
[3] Amylkar D. Acosta M. Del jubileo Clintoniano. Junio, 6 de 2001/ La fracasomanía. Junio, 23 de 2006
[4] El Tiempo. Ministro de la Defensa, Juan Manuel Santos. Junio, 19 de 2008
[5] Idem
[6] El Nuevo Siglo. Junio, 19 de 2008
[7] El Espectador. Junio, 19 de 2008
[8] http://www.presidencia.gov.co/. Junio, 19 de 2008
[9] CM& Noticias. Junio, 18 de 2008
[10] Idem
[11] Idem
[12] Revista Cambio. Mayo, 14/ 2.001
[13] El Tiempo. Abril, 27/ 2.001

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