martes, 31 de mayo de 2016

Martina Peñaranda: mujer humilde y victoriosa



La historia de Martina Perfecta Peñaranda es la de una mujer destacada.  

Y no por las razones que la sociedad ha tenido en cuenta para entregar sus condecoraciones o para escoger a la persona cuya estatua adornará el centro de la plaza del pueblo.
Fe de bautismo de Martina Perfecta

No ocupó los primeros lugares en el colegio ni coleccionó títulos académicos; tampoco ganó trofeos deportivos ni honores en el arte.

¿Qué fue, entonces,  lo que hizo de ella un ser humano destacado? 

Lo que la hizo sobresalir fue su capacidad de trabajo, su entrega a la lucha diaria de la vida y su desprendimiento para darle el bienestar a su numerosa familia. 

¿Cómo lo hizo?  ¿Cuáles fueron los medios que utilizó una mujer de extracción humilde, condenada a la pobreza, para derrotar la adversidad y educar a cada uno de sus hijos hasta convertirlos en brillantes profesionales?

La respuesta se encuentra en varias palabras y frases: trabajo duro desde las primeras horas de la mañana hasta las últimas horas de la noche; amor ilimitado hacia los suyos; el enorme deseo de ver a sus hijos en el podio de los triunfadores; creatividad para afrontar las sucesivas crisis por las que atravesó su pueblo y su gente;   espíritu emprendedor para iniciar nuevas empresas ajustadas a los cambios de la época.

En adelante contaremos la historia de esta  valiente mujer, cuya mayor victoria está en el haber educado y formado a sus hijos gracias al producido de un anafe en el que asaba más de 300 arepas y cocinaba 150 bollos todos los días, De ella hablaremos a continuación.

Nacimiento y primeros años

Martina Perfecta Peñaranda Mendoza nació el 23 de junio de 1935 en la Calle Ancha de Riohacha, exactamente en el lugar en donde por años ha funcionado el estadero Casa Azul. Sin embargo, su nacimiento en este sitio se debe a una de las casualidades del destino.  

Su señora madre viajó a Riohacha a visitar algunos parientes y allá le dieron las ganas de nacer a la criatura  que llevaba en el vientre.

Sus padres y abuelos vivieron siempre en la finca El Brasil, jurisdicción del corregimiento de Cotoprix, en el área rural de Riohacha. 

Por eso, su fe de bautismo, firmada por sacerdotes italianos, consigna su nacimiento en este hermoso pueblo y no a orillas del Caribe en la capital del departamento.

Su hogar estaba formado por gente de carácter recio y corazón tierno: Eusebio Peñaranda y Dolores Tomasa Mendoza, quienes se ganaban la vida trazando los surcos de la fertilidad en la tierra para lograr que cada semilla sembrada germinara y de ella brotaran los deliciosos frutos de la tierra. Eran campesinos consagrados.

Conocían los aromas del invierno y sabían identificar los anuncios de la primavera. Eran expertos en interpretar el mensaje cifrado de la luna y el misterioso movimiento de las estrellas en el firmamento despejado de su parcela.

En El Brasil se dedicaban a la siembra de maíz, patilla, caña de azúcar…en fin, de todo aquello que pudiera brotar de la tierra y pudiera servir para alimentar  a la familia. 

Una familia numerosa por cierto, de la que, además de Martina, hacían parte Claudio, María Petronila Ana Isabel y Teódulo Rafael. 

Eran en total cinco los hijos de la casa, pero Eusebio tenía que proveer también para la manutención de sus otros dos hijos, María y Eusebio Junior, quienes habían nacido antes de su unión con Dolores.   

No había tiempo para el descanso, las obligaciones eran el estímulo para afrontar el trabajo duro como una parte normal del diario vivir.

Huérfana a los 13 años

Dios nos presta a los seres queridos por un tiempo determinado. Y un buen día decidió llamar a su presencia a Dolores Tomasa. Dolores partió y el dolor se apoderó de la familia, especialmente de Martina que era una de las hijas más apegadas a ella.

En momentos como esos la solidaridad de las familias guajiras es grande. Normalmente hay un tío, un primo, un hermano mayor, un abuelo que se ofrece para completar la crianza de los niños y adolescentes desamparados. 

En este caso la familia contó con el apoyo de Eulalia Brito Bravo, “la tía Yaya” quien se vino a vivir a la casa para ayudar a don Eusebio en la dura tarea de cuidar de sus hijos.  

Ella fue una segunda madre, pues no solo se encargó de las tareas de la casa y de ayudar en el trabajo de la parcela, sino de inculcar los valores del respeto, la tolerancia, la importancia de la familia y la necesidad de aprender un arte, un oficio o un trabajo decente.

Se casan sus hermanas

Sus hermanas mayores formaron sus respectivas familias y salieron del nido paterno para construir sus nuevos horizontes. La primera en constituir su hogar fue María Petronila (“Mama Tía”) y luego lo hizo Ana.   

Las dos se van a vivir a Villa Martín (Machobayo). Se hacen muy conocidas en el pueblo y comienzan a tener tiempos de prosperidad. 

Después de un tiempo decidieron llevarse a su hermana menor que ya era toda una hermosa señorita, trabajadora, decente y bien educada. 

Martina vive ahora días muy felices en Machobayo junto a sus dos ejemplares hermanas quienes hacen todo lo posible para consentirla y hacer que se sienta feliz.

Conforma su hogar

En su nuevo lugar de residencia conoce a muchas personas   con quienes entabla amistad, siempre con la guía de sus hermanas mayores.   

Uno de sus mejores amigos de  la  época  Néstor Brito Pinto, conocido como “Negro Pelón”, de Cotoprix. Éste le hace la propuesta de irse a vivir juntos y formar una familia. 

Ella, una mujercita hecha y derecha de 18 años acepta y comienza una nueva etapa de su vida.  

Un tiempo después, en 1.955,  se siente realizada como mujer cuando Dios le permite ser madre por primera vez cuando nace su hija Edilma, una bella morenita que la llenaría de mucha felicidad.  

Tres años después nació Milanis, de manera que la vida le permite tener  a cuatro mujeres que significan todo en su vida: sus dos hermanas y  sus dos hijas.

Las circunstancias de la vida conllevaron a la pareja a dar por terminada la relación. Martina asumió con entereza su nueva situación de madre soltera. 

No se acobardó ni se desanimó sino que se concentró en criar a sus hijas con todo el cariño que puede deparar el corazón de una madre.   

Para esto, contó siempre con el indeclinable apoyo de sus hermanas Ana y María Petronila, quienes ahora se habían ido a vivir a Maicao y desde allá le enviaban su voz de aliento.

Una nueva oportunidad

Martina decidió darse una nueva oportunidad y unió su vida a Máximo Florentino Camargo Bertis, un campesino cuya condición humilde no permitía deducir que era hijo de Lorgio Camargo, uno de los hacendados más importantes de Machobayo.  

Se prometieron amor para toda la vida y se expresaron el deseo de tener muchos hijos y de ser felices mientras los criaban y los educaban.

Se trasladan a Maicao      
  
La casa de Martina en el
Barrio El Carmen
En 1.962 la pareja acepta el llamado de las hermanas de Martina y decide trasladarse a Maicao. Martina está embarazada y un poco después nace su tercera hija, la primera de su compañero Máximo: Marilyn Camargo Peñaranda. 

Viven en la calle 11 con carrera 22 en el barrio El Carmen de Maicao y todo marcha bien: las tres niñas crecen sanas, hermosas y fuertes y Martina vive ahora cerca de sus dos hermanas, esas mujeres a las que ama tanto.

El compañero andariego

Máximo es como uno de esos barcos fabricados para recorrer los siete mares y no se acomoda a vivir anclado en un solo lugar. Por eso son constantes sus viajes a Cotoprix, Machobayo y Venezuela, en busca de trabajo y de nuevos lugares para ejercer sus conocimientos como agricultor. 

Por un tiempo largo se va a atender sus cultivos y cuando la cosecha está lista regresa con las bendiciones que le ha dado la tierra.

Y en cada venida suya a casa Martina lo recibe con cariño y con el amor reprimido por las ausencias.

Martina reflexiona y decide que tiene que trabajar duro

En uno de los retornos Martina concibe de nuevo y estando en la etapa de gestación reflexiona sobre la necesidad de obtener ingresos por sus propios medios, porque lo que máximo trae cada tantos meses se acaba y entonces ella y los suyos sufren variadas penalidades.

Sus angustiosos pensamientos la llevan a tomar la decisión de trabajar en lo que salga: algunas veces toca las puertas de las casas de familia para pedir trabajo como empleada doméstica y en otras ocasiones se va a Venezuela a trabajar en las duras faenas de las materas en donde desempeña de igual a igual el trabajo que entonces solo estaba reservado a los más recios varones.   

Todo esto ocurre mientras su vientre va creciendo, puesto que está nuevamente embarazada.


Sus primeros varones

Cuando Marilyn tiene tres años nace Claudio, el primer varón de la familia.  Fue un parto complicadísimo, que casi le cuesta la vida. Duró diez días hospitalizada al cuidado de los médicos y enfermeras del Hospital Nuestra Señora de los Remedios de Riohacha. 

Después de ser dada de alta pasa la convalecencia en casa de su hermana María Peñaranda, conocida dama de la capital guajira por su arte de curar mediante medicamentos naturales y la aplicación de terapias basadas en ventosas. 

Máximo viene por un tiempo, cargado con los frutos de la cosecha, conoce a su hijo, lo consiente por unos días y luego parte hacia Venezuela.  

Un tiempo después, cuando corre el año 1966,  Martina, llena de felicidad, trae al mundo a su hijo Douglas.


Empresaria en el mercado público

Algunos meses después del nacimiento de su segundo varón Martina decide iniciar una empresa familiar en el mercado público.  

Consigue un puesto de ventas en el pabellón del chivo y da inicio a su nueva faceta de empresaria en un ramo muy especial: los desayunos criollos.  

Cada madrugada en el negocio de Martina se ofrecen deliciosas arepas de queso, bollo limpio, bollo de chichiuare, bollo de mazorca, mazorcas asadas, mazorcas cocidas. Y como si lo anterior fuera poco, la especialidad de la casa: desayuno de asadura guisada con bolo o arepa, acompañada de chicha de maíz. 

¿Qué más podían pedir los felices clientes que por una módica suma podían comer como reyes?

El negocio crece y cada día es mayor el número de clientes. También crece la buena fama y la acreditación del sitio. El “good will” de ese pequeño restaurante sin nombre pero con mucho sabor, es inigualable.


Diversificación del trabajo

Los ingresos del pequeño desayunadero eran aceptables pero no suficientes para sostener a la familia y por eso se veía abocada a realizar otras actividades para generar ingresos. Con alguna frecuencia se trasladaba a Bucaramanga a comprar “bruscos” o plantas medicinales y quina y romero que se vendían rápido y a buenos precios en el mismo mercado. 

También compraba cintas y flores artificiales para fabricación de coronas fúnebres las cuales tenían buenas ventas en algunas fechas especiales, sobre todo el 2 de noviembre, conocido como el Día de Difuntos.



Crece la familia

Máximo, quien debía ser el hombre de la casa, continuaba con su acostumbrada rutina de viajar por diversos lugares de La Guajira y de Venezuela. 

Cuando regresaba traía algún dinero y productos del campo con lo cual la economía doméstica mejoraba por una temporada. 

Su presencia también incidía en el crecimiento de la familia. En sus esporádicas  visitas Martina concebía nuevamente y de esta manera nacieron sus hijos Marinellys (1970), Lisbellys (1.973) y Alex (1.979).

Tener más hijos significaba también nuevas responsabilidades y la necesidad de trabajar con más fuerza. 

Los mejores frutos de Martina:
la educación de sus hijos y nietos
Por eso Martina se levantaba desde las 3 de la mañana para moler el maíz y preparar la masa que se llevaría al mercado en una ponchera sobre su cabeza. 

Era un cotidiano recorrido de seis cuadras en el que sus pequeños hijos la ayudaban a cargar las ollas, los calderos y todos los utensilios para la jornada de cada día.



Una mujer incansable

Los hijos de Martina evocan aquellos días de trabajo y más trabajo y llegan a la conclusión de que nunca vieron que su mamá se tomara aunque fuera un minuto de descanso: 

“Ella siempre estaba haciendo algo: o comprando el maíz, o moliendo, o preparando las hojas en que envolvía los bollos, o preparando las cabuyas con que los amarraba, o arreglando los fogones o haciendo las coronas para el día de difuntos. Yo no recuerdo a mi mamá sentada en una silla o acostada en una hamaca dándole reposo al cuerpo”

Quien así se expresa es Marinellys, una de sus hijas, quien recuerda a su mamá como gran amante de la poesía.  "Declamaba sus estrofas preferidas en la noche, mientras envolvíamos los bollos limpios que se venderían la mañana siguiente", dice Marinellys, mientras una sonrisa nostálgica adorna su rostro. 


Una anécdota muy especial

En 1979, cuando tenía 44 años de edad quedó embarazada nuevamente. Como tenía ya siete hijos y una edad en la que las mujeres no suelen concebir, a ella le daba pena contarle a sus vecinos y compañeros de trabajo que esperaba un nuevo bebé. 

Por eso contaba la falsa historia de que estaba enferme del hígado y que este órgano cada vez se le hinchaba más.  La gente la escuchaba y le daban consejos y palabras de consuelo. Pero otros no terminaban de creerse la historia.

Finalmente Martina no pudo ocultar más su embarazo porque un  día la llevaron corriendo al hospital para dar a luz a su hijo Alex, un niño vivaracho, grande y de piel muy oscura.  

Después de un tiempo, cuando regresó a sus labores, con el niño en los brazos, la gente le decía: “Caramba Martina, pero ese hígado tuyo es bien negro y bien llorón”


Temores y decisiones

La familia extendida de los Camargo se vio involucrada en un delicado enfrentamiento con otras familias, peligrosa situación que era usual en los tiempos de la mal llamada “bonanza marimbera” en La Guajira.  

Grado de bachiller de su hijo
Douglas Peñaranda
Por precaución Martina manda a sus hijos varones Claudio y Douglas a estudiar en Cartagena. Fueron años muy difíciles para todos.  

Martina y sus hijas debían aplicarse hasta el límite, amasando y vendiendo más arepas y bollos para sostener a los muchachos en su exilio. 

En ese tiempo se amasaban hasta diez bolsas de Harina Pan en un solo día.   Por su parte los estudiantes  sufrían lo indecible en tierra ajena para sostenerse con los escasos recursos que les giraban desde Maicao.


Después de la tormenta viene la calma

Cuando Claudio termina sus estudios de bachiller, logra entrar como empleado a la mina de  El Cerrejón y como todo buen hijo comienza a aportar para el sostenimiento de la casa.  

Martina no deja de trabajar pero la ayuda que le brinda su hijo es muy importante y ella la agradece como una respuesta del cielo a sus oraciones.


Hermanos solidarios

Claudio aporta para el sostenimiento del hogar y, además, asume la responsabilidad de brindarle los estudios superiores a sus hermanas menores y es así como Martina siente un gran alivio por esa valiosa ayuda.    

Lo que el muchacho gana como minero lo invierte en pagar el semestre y otros gastos de quienes en el futuro se convertirían en personas brillantes cada una en su área profesional.

Marinellys logró terminar sus estudios como Fisioterapeuta y Lisbellys se graduó como bacterióloga.

Marinellys decidió seguir el ejemplo de Claudio y se propuso ayudar a su hermano menor Alex para que éste cumpliera sus sueños de convertirse en Ingeniero de Sistemas, grado que obtuvo con la ayuda de toda su familia, pero especialmente de sus hermanos.
Una hermosa familia fue el legado de Martina


Jesucristo, el centro de sus vidas    
                           
Una característica de esta familia es el haber entregado sus vidas al servicio de Jesús y aceptarlo como su único y verdadero Salvador.  

Primero fue Marinellys, en 1984,  y después ella y luego la familia entera la que decidió servir en la obra del evangelio, en la cual fue reconocida como una verdadera guerrera de la fe y una propagadora de las buenas nuevas de salvación.


El "evangelio del boli"

Martina hizo gala de su creatividad y la aplicó a su labor como evangelista. En la noche preparaba una buena cantidad de  bolis y al día siguiente esperaba a los estudiantes cuando salían del colegio. 

A las 12 del mediodía les predicaba la Palabra de Dios mientras los muchachos degustaban el oportuno refrigerio en una hora en que las temperaturas superaban los 37º. y  los estudiantes venían agotados, hambrientos y sedientos luego de estar por seis horas seguidas en clases.

Algunos de ellos aceptaron a Jesús como su único y verdadero Salvador y comenzaron a congregarse en la Iglesia Cristiana Cuadrangular.

La batalla final

En 1.993 los médicos le diagnosticaron a Martina un agresivo cáncer de seno que hizo metástasis a sus huesos. 

A pesar de todo  no se apartó de sus actividades en la iglesia ni dejó de ser la mujer enérgica de siempre.    

Fue una  terrible batalla que afrontó con el coraje de una mujer valiente, como las de su raza aferrada a la fe en Cristo Jesús y a la certeza de que todo terminaría con la victoria de la vida eterna sobre la muerte.

Durante el tiempo de lucha contra la enfermedad fue la guía espiritual de su familia y la consejera de sus hijos para que éstos afrontaran con éxitos los desafíos de sus vidas.

Finalmente Dios decidió llevarla a su lado el 21 de febrero de 1.998 cuando aún no había cumplido los 63 años de edad.


Posdata

Una frase de Martina: “El trabajo es ley divina y todo aquel que en él piensa vive bien

Su canción preferida: La cama vacía

Un arte: el de la declamación. Declamaba de noche mientras preparaba el trabajo del siguiente día

Su poema preferido: Verdades amargas

lunes, 30 de mayo de 2016

Hernando Deluque Freyle agradece la solidaridad de sus amigos


Riohacha-. El ex gobernador de la Guajira Hernando Deluque Freyle expidió un comunicado en el que se  refirió a la decisión tomada la semana anterior por la Corte Suprema de Justicia en el sentido de condenarlo a 9 años de prisión, inhabilitarlo por el mismo tiempo para ejercer cargos públicos y pagar una millonaria multa a favor del Consejo Superior de la Judicatura.

El ex mandatario manifestó que no comparte el fallo pero respeta y acata las decisiones de los jueces.   

Indicó que estudia los pasos a seguir y agradeció a sus amigos las voces de solidaridad que ha recibido en lo que llamó “una dura prueba de la vida”

La semana anterior la Corte Suprema de Justicia dio a conocer su decisión en la que condena a Deluque Freyle a la pena principal de 9 años de prisión y a las penas accesorias de inhabilidad para ejercer cargos públicos por este mismo tiempo, así como el pago de una multa por más de 130 millones de pesos. 

domingo, 29 de mayo de 2016

Gestión del riesgo hace llamado a la ciudadanía


Maicao-.  El director de la Unidad Municipal de Gestión del Riesgo Wilder Pinto hizo un llamado a la comunidad para que tome las medidas de protección necesarias para evitar accidentes que se pudieran presentar con motivo de la época de lluvias y el inicio de la temporada de huracanes en el Caribe.

Explicó el funcionario que es necesario mantener limpios los canales y los arroyos, ajustar techos y ventanas y eliminar todo factor de  riesgo con motivo de las lluvias, tormentas eléctricas y algunas brisas fuertes  que posiblemente ocurran en los próximos días.

Wilder Pinto expresó que el fenómeno del niño oficialmente no ha terminado pero empieza a declinar y por lo tanto será menos severa la sequía que ha afectado a la región.  

Así mismo recordó que el país se está preparando para el fenómeno de la niña el cual se caracteriza principalmente por las fuertes lluvias, lo que significa un aumento de plagas, enfermedades respiratorias y otros riesgos. 

viernes, 27 de mayo de 2016

En Maicao presentan La Bendición del Nazareno de Alejandro Ruto

El autor del libro acompañado de amigos y familiares

Maicao-.   Se cumplió ayer viernes 27 de mayo  la presentación del Libro LA BENDICIÓN DEL NAZARENO del escritor maicaero Alejandro Rutto Martínez.

El acto cultural se llevó a cabo en el auditorio del Hospital San José de Maicao y al mismo asistieron personalidades y ciudadanos interesados en el mundo de las letras.

El libro en mención es de carácter espiritual

En sus páginas el autor plasma un análisis detallado de doce relatos bíblicos, los cuales estudia a la luz del texto sagrado, en un estilo ameno y didáctico, adecuado para quienes quieren adentrarse en el conocimiento de la obra de Dios y del ministerio de Cristo en la Tierra.

El acto tuvo lugar el viernes anterior y fue organizado por la empresa Ebenezer, especializada en la organización de eventos de esta clase. 

martes, 24 de mayo de 2016

Nando Deluque: hombre sencillo, gobernador brillante




Escrito por: Alejandro Rutto Martínez

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Hernando Deluque Freyle es un hombre lleno de paz y de tranquilidad, que pocas veces se ve quieto, sobre todo cuando se trata de hacer algo para ayudar a alguien que puede ser un poco más feliz con lo que él le pueda dar. 

Y eso cuenta para todo, desde regalar una bolsa de mangos en una comunidad indígena hasta llamar desesperadamente a todos sus amigos para conseguir el traslado de un enfermo grave a otra ciudad.

Su registro civil indica que nació en la mitad el siglo XX: 30 de enero 1950, el mismo año en el que Uruguay dio una de las más grandes sorpresas del fútbol al vencer a Brasil en el partido final de la Copa Mundo Celebrada en el estadio Maracaná en una nueva versión de la pelea desigual en que David, el pequeño, derrota a Goliat, el gigante.    

Ese día la comadrona, con los ojos iluminados por contagiosa alegría puso el niño en manos de Alfredo Deluque Panaflett y le dijo: tu hijo es un varoncito y va a ser muy inquieto.  En la habitación contigua doña Remedios Freyle Magdaniel se reponía del trabajo de parto y esperaba con desespero que le entregaran a su hijo para amamantarlo por primera vez.

Carisma y algo más

El chico comenzó a crecer y se volvió el centro de todas las reuniones y fiestas e niños: jugaba y hacía travesuras que a sus amiguitos les agradaba. “Tiene carisma”, dijo una vez un amigo de la familia. “los demás ‘pelaos’  juegan siempre lo que él dice y le caminan para donde él va.

Carisma, esa es la palabra que mejor lo definiría en adelante. Nadie sabe dónde lo aprendió o de dónde lo sacó. Es como una gracia especial concedida por Dios y la vida para caerle bien a quienes les rodean. Y esa sería su impronta, su marca personal en las diversas etapas de la vida.

Pero el carisma no sería su única característica. A ésta hay que sumarle su vicio de leer hasta los clasificados del periódico, su espíritu de caminante incansable, su verbo fácil y campechano y las ganas inagotables de convertir en propias las angustias de otras personas, aún aquellas a las que no ha tratado tanto.

Habíamos dicho que no se sabe de dónde sale su carisma. Pero su generosidad sí es de origen conocido: en la casa sus padres Alfredo y Remedios le habían hecho aprender, a fuerza de repetírselo mil veces, el dicho preferido de la familia. “haz el bien y no mires a quien”.

Simplemente "Nando"

Cuando el joven Hernando se hizo mayorcito dejó de llamarse como lo habían bautizado los curas franciscanos de la Catedral y pasó a llamarse simplemente Nando, pues sus amigos guajiros, fieles a la costumbre de economizar letras y de encaquetarle apodos a sus congéneres, decidieron llamarlo de esa manera.


Se traslada a Bogotá: ciudad del estudio y el trabajo

Nando se fue a estudiar derecho y se graduó como con honores en la Universidad Externado. 

Y comenzó su carrera laboral en la que hacía lo que los abuelos le habían enseñado en la infancia, y le había repetido los profesores de la Divina Pastora,  en donde se graduó como bachiller: “Cuando comiences a trabajar, tienes que llegar de primerito y esperar a que todos se vayan. Después te vas tú”.

Y así lo hizo durante el tiempo que trabajó en como Jefe de la División de Auxilios y como Jefe de Personal de la Contraloría Nacional en Bogotá a finales de los años setenta y principio de los ochenta.


De regreso a su tierra

De regreso en su tierra fue nombrado subdirector de Corpoguajira hasta 1.998 y después pasó a ser asesor del gobernador Álvaro Cuello, su compañero de militancia y amigo personal.  

En un corto tiempo logró que los ojos de la comunidad, las cámaras y las grabadoras de los medios y los reflectores de la opinión pública estuvieran puestos sobre él y su accionar dentro del gobierno.   


El secretario estrella

Para la época Nando era, lo que llaman en “el congresito” del parque Padilla el secretario estrella de la administración Cuello Blanchar.

¿Cómo lo había logrado?  Sin trabajar para lograr ese título, sino para ayudar a la gente.

Cuando se encontraba con los líderes comunales de los pueblos y veredas de La Guajira paseándose de un lugar a otro sin encontrar a la persona que buscaban, él los tomaba casi de la mano y los llevaba a la oficina misma del secretario o del director que necesitaban y, si era necesario, a la oficina del mismísimo gobernador.  

Se quedaba en la reunión y se convertía en el compromisario de los acuerdos a que se llegaran. Cuando el líder se desocupaba, lo invitaba a almorzar, le daba para los pasajes,  y lo llevaba al sitio en que debía tomar su transporte de regreso.   

Unos días después lo  llamaba para saber si le habían cumplido lo pactado.  

Si la respuesta era negativa se dedicaba a “patinar” el asunto en las diferentes dependencias y no se quedaba tranquilo hasta lograr su objetivo.


Candidato a la Gobernación

En 1.999, cuando faltaba algo más de un año para las elecciones e nuevo gobernador el grupo político Nueva Guajira buscaba un candidato que le permitiera ganar las elecciones por tercera vez consecutiva. 

Debía ser una persona muy bien preparada, con gran carisma, buenas capacidades y un prestigio que le permitiera sobreponerse al desgaste natural de seis años de seis años de gobierno.

Nando les dijo a los jefes del grupo que él prefería seguir trabajando muy cerca de la gente y les imploró que no lo incluyeran en la baraja de precandidatos. 

Quienes participaban en la decisión le prometieron tener en cuenta su decisión pero no le prometieron nada.  

Nando sospechaba que en las toldas del movimiento se fraguaba una encerrona para designarlo como candidato y optó por irse de Riohacha por unos días mientras las aguas se calmaban.

Cuando regresó se encontró con que le estaban solicitando la renuncia y, como para que no le quedaran dudas, le presentaron a su sucesor, con quien debería iniciar el empalme de inmediato.

Cuando preguntó por qué lo trataban así le respondieron: “Ya no te  necesitamos como asesor sino como Gobernador, eres el candidato a la gobernación y tienes que irte rápido antes de que te inhabilites”.

Después se enteró de que los líderes de los barrios, corregimientos y pueblos habían dicho que era Nando o no era ninguno.  Ellos querían elegir a quien tanto le había servido de manera desinteresada.


Una campaña muy particular

Hernando Deluque Freyle se tomó la campaña como un evento de su vida que debía disfrutar en lo que le más le gustaba: conversando con  la gente y metiéndose a cualquier hora las profundidades del barrio, a las entrañas de la ranchería o a la casa más distante del pueblo más pequeño, para ir a saludar a una matrona que le había mandado la razón de que fuera a visitarla.

El carro de la campaña era casi un lujo, puesto que el candidato decidió hacer su campaña caminando y lo hacía desde el amanecer hasta bien entrada la noche. Solo se subía al vehículo para ir de un pueblo a otro o a una ranchería. Cuando llegaba, era capaz de caminar hasta 12 y 14 horas diarias. 

Era tanto su esfuerzo y derroche de energías que la campaña le asignó una doctora para que valorara su salud de manera permanente y le hiciera las recomendaciones a que hubiera lugar.

Un día le pidió cinco minutos para dialogar con él y le dijo: “doctor, usted debe dosificarse, porque si no, se nos va a fundir. No va a resistir tanto trajín”

Nando prometió que lo haría pero apenas entró a la siguiente reunión se olvidó de las recomendaciones de su médico. Ella anduvo detrás de él hasta que la venció el cansancio y se dedicó a menesteres menos agotadores de la campaña.

El candidato no dejó lugar a donde no fuera: desayunaba en el mercado de un municipio, visitaba dos o tres barrios, almorzaba en otro lugar y llegaba a donde nunca habían ido ni los candidatos ni los gobiernos. 

La gente se revolucionaba cuando sabía que el hijo de la señora Remedios  estaba cerca y armaban unos tumultos gigantescos para hablar con él y ofrecerle su apoyo.


Las “perdidas” del aspirante

El candidato disfrutaba de todos sus actos de campaña: de las reuniones masivas en las cuales era acogido como una celebridad; los festivales en donde le robaba el protagonismos los artistas invitados; las entrevistas en los medios de comunicación especialmente la radio en donde atendía todas las preguntas de los periodistas y la comunidad sin eludir ninguna. 

Pero lo que más gozaba era su presencia en las remotas rancherías de la Alta Guajira en donde tenía la oportunidad de gozar escuchando la sabiduría de los mayores, quienes desde ese momento le daban consejos sobre buen gobierno.  

Varios momentos especiales los vivió también en sus visitas a los establecimientos educativos, colegios y universidades en donde prometió que al ser elegido decretaría la gratuidad de la educación pública.


El slogan obvio

Nunca a un grupo de publicistas y expertos en marketing le fue tan fácil escoger el eslogan de una campaña. Sólo tenían que tomar el nombre acortado del candidato y fusionarlo con el verbo que mejor lo describía; caminar. De esta manera surgió la frase “CAMINANDO por los buenos tiempos”

Victoria estrecha

El día de las elecciones Nando lo asumió como cualquier otro: visitó el comando, dio instrucciones, fue a votar en compañía de su esposa Denis y se acercó a los puestos de votación, a observar cómo se movían las elecciones.   Después regresó a casa a esperar los resultados.

Cuando se cerraron las urnas y comenzaron a conocerse los guarismos hubo nerviosismo porque al principio punteaba Jorge Ballesteros, excelente candidato, quien ya había sido gobernador y tenía miles de seguidores en toda la Guajira. 

Jorge era hombre serio, buen político y un experto en ganar las elecciones. Eso le dio mayor colorido a las elecciones y conllevó a que estas se definieran por una diferencia de tan solo cinco mil votos a favor de Hernando Deluque Freyle.

El Gobierno de la Educación

Nando Deluque se posesionó el 1º. De enero del 2000, un día en que el mundo entero celebraba la llegada del tercer milenio con diversas festividades.   Sin pérdida de tiempo comenzó a poner en marcha una agenda de trabajo en que la educación ocuparía un lugar muy importante.   

Desde el inicio de su Gobierno dio instrucciones para asesorar al municipio de Maicao para que éste lograra certificarse y tener una relación directa con el Ministerio de Educación, sin necesidad de tener la tutela de la Secretaría Departamental.

En esos tiempos se hablaba mucho de la necesidad de sembrar las regalías en obras que le garantizaran a la región ver con optimismo los días de un porvenir cercano pero incierto.

-“Sembremos las regalías en la gente”, dijo el nuevo gobernador

-¿A qué se refiere con eso? Le preguntaron sus asesores

"Me refiero a que  hagamos la inversión en lo mejor que tiene la Guajira que es la gente. Vamos a darle matrícula gratis a todos los estudiantes para que nadie se quede sin estudiar porque no tiene con qué pagar lo que cuesta la matrícula. Y para que los colegios tengan una platica con la que puedan mejorar sus condiciones”

Después de un intenso debate, en el que la mayoría de los participantes no estaba de acuerdo, Nando hizo valer su autoridad y definió que en adelante la educación de todos los guajiros sería gratuita desde el preescolar hasta la Universidad, gracias al apoyo que la Gobernación le daría a las instituciones educativas y a la Universidad de La Guajira.   

La medida hizo que los padres de familia respiraran tranquilos, pues podían llevar a sus hijos al colegio con la confianza de que no les cobrarían. 

Ahora los niños podían estudiar sin que sus padres incurrieran en este costo o se comprometieran con los políticos que les consiguieran una beca, como antes sucedía.   

En el año 2011 el Gobierno Nacional tomó la decisión de crear la gratuidad educativa para todos los estudiantes de preescolar, básica y media en el país, pero La Guajira le llevaba 11 años de ventaja a trascendental medida.


El mejoramiento urbano participativo

El Gobernador quiso cumplir su promesa de campaña de pavimentar las calles y carreras de los municipios, las cuales eran intransitables en verano a causar de la arena e imposible de transitar en invierno a causa de los charcos en que quedaban convertidos. 

Junto con sus asesores ideó el plan de Auto gestión comunitaria mediante el sistema de costos compartidos  en el que la Gobernación aportaba la mayor parte de los recursos. Otra partida era entregada por los municipios y una pequeña parte por la propia comunidad.  Se le llamó pavimentación comunitaria.

El proceso fue un éxito y sirvió para cambiarle la cara a cientos de calles y carreras que ahora adquirían otro aspecto gracias a la pavimentación liderada por el hombre de las largas caminatas.

Convenios con el Gobierno Nacional para mejorar salud
La Gobernación sembró regalías, además, el un convenio, el primero de su género en el país, con el Gobierno nacional para ampliar la cobertura de salud, para una mejor atención a todos los ciudadanos, pero sobre todo para mejorar las condiciones en que se atendía a los indígenas del departamento.

Para el sector salud y para los niños y niñas fue una buena noticia también la puesta en marcha de los Centros de Recuperación Nutricional, en los que los niños con problemas de desnutrición eran atendidos hasta que recuperaran el peso que debían tener de acuerdo con su edad. Los primeros de estos centros funcionaron en los municipios de Manaure, Uribia, Maicao y Riohacha.


El inicio de la represa

Nando Deluque convenció al Gobierno central para que se iniciara la construcción de la primera etapa de la represa y distrito de riego del ranchería, obra  de gran importancia para el suministro de agua a los habitantes del semi desierto guajiro y proyecto clave para darle un impulso muy importante a la agricultura de la región, especialmente a la del sur del departamento.   

El día en que finalmente el proyecto se culmine, la Guajira reconocerá la visión de su primer gobernador del siglo XXI.

Final anticipado

Una orden judicial que él acató con respeto lo obligó a entregar la gobernación seis meses antes de que se cumpliera el período constitucional para el cual había sido elegido.    Cuando atravesó por la puerta de la casa de Gobierno por última vez en condición de mandatario los periodistas le preguntaron qué iba a hacer en adelante. 

Él, fiel a su estilo descomplicado respondió: “voy a seguir caminando por toda La Guajira”
-¿Volverá a ser candidato?, le preguntaron

- “Uno no necesita ser candidato para acordarse de sus amigos. Yo los visito por que los quiero. Y camino porque me gusta” les respondió

Siete años después

Nando Deluque cumplió su promesa y recorrió el departamento como un aldeano más. En algunas partes se sentaba a conversar. A otros lugares llegaba a dar el pésame. Y en ocasiones se aparecía en los festivales. Siempre encontró a los amigos dispuestos a pasar un buen rato con él.

Por aquella época, siete años después de su salida de la gobernación, su hijo Alfredo Deluque se presentó como candidato a la Cámara de Representante y fue elegido como nuevo parlamentario de La Guajira.

“El muchacho es inteligente, tiene lo suyo y cae bien” decía Nando el día en que festejaban la entrega de la credencial.

Era cierto, pero había algo más: siete años después, La Guajira aún recordaba con cariño la gestión y la figura de Nando Deluque, el hombre que le propuso a la Guajira caminar por los buenos tiempos. 

La gente, definitivamente no olvidaba al hombre de la palabra popular y la sonrisa carismática que no se cansaba ni de caminar ni de servir.

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