sábado, 14 de octubre de 2017

Seduccación: La escuela sin muros

José Martí: "Quien se alimenta de ideas jóvenes, vive siempre joven."

Escrito por: Alejandro Rutto Martínez

Los niños saltan, gritan, trepan a los árboles, dejan los chicles tirados en el suelo, desarman en 10 minutos los juguetes cuya fabricación tardó varias semanas y, como si fuera poco, se niegan a tomar los jarabes que sus padres tratan de darle por su propio bien. Como si lo anterior fuera poco, en la tarde prefieren irse a jugar fútbol, en lugar de hacer las tareas como debería ser. 

La mayoría de ellos están terriblemente enfermos de algo que se llama niñez, cierta condición caracterizada por una sobredosis de energía que no puede gastarse tan fácilmente en un aula de clases en donde hay que permanecer sentado por horas bien sea con el rostro inclinado sobre las desafiantes hojas en blanco de un odiado cuaderno de matemáticas o en un tablero plagado de números, letras y símbolos.

Por supuesto, esa sobreabundancia de adrenalina tampoco puede ser bien encausada en la mesa de tareas del hogar por más que sobre ésta reposen unas galletitas recién salida del horno y un vaso avena bien fría.

Se necesita algo más que la dulce palabra de una desesperada madre que le pide concentrarse en la tarea y mucho más que la insistencia de la maestra (“la intensa esa”)  para convencerlo de que se quede quieto al menos por un rato, mientras el sistema logra depositar en su cerebro casi virgen el necesario flujo del conocimiento.

El papá, la mamá, la directora, el sacerdote  y el tío bueno que a veces viene de visita a la casa le repetirán al niño una y otra vez que estudie, porque la educación es el mejor regalo que sus padres le puedan dar. Que haga las tareas, porque es por su propio bien. El niño cerrará los ojos o mirará para otro lado y recordará que la frase “por tu propio bien” será el fatal anuncio de un episodio doloroso próximo a ocurrir, como la aparición de la enfermera con una bandeja de agujas hipodérmicas o una cirugía de rodillas o la extracción de las cordales.

En la niñez, la escuela representa la pesadilla de todo lo que un niño travieso (o sea normal) odia: límites, encierro, paredes, rejas, candados, horarios, prohibiciones, castigos,  gritos del tipo  “quédate quieto” y “eso no se puede”.   En resumen, una escuela de tipo carcelario.

Pero ¿tiene que ser siempre así?

Por supuesto que no. La escuela también puede ser de puertas abiertas, de maestros “desordenados” igual que sus estudiantes y ¿por qué no? De rejas sin abrir, de avioncitos y de columpios, de casitas encima de los árboles y de clases al estilo  “aprendamos inglés jugando fútbol”, como lo hace un profesor rebolero en el colegio más grande de Riohacha.
¿Por qué insistir en una escuela aburrida si podemos cambiarla por el escenario feliz de una escuela seductora?   ¿Por qué no jugamos a inventar nuevas palabras como, por ejemplo,           “Gol-inglish”, “geowaré”  o  “facemáticas”, para acercarnos un poco más a la cotidianidad y a las expectativas de los estudiantes?

Juguemos en la mañana y en la tarde.  Juguemos a tener una escuela enamoradora, alejada lo más que se pueda de los tristes recuerdos de la represiva inquisición.
En otras palabras abandonemos la escuela carcelaria y remplacémosla por una escuela libertaria y sin muros.

Cambiemos el dolor de cabeza de la educación opresiva por los aires frescos de la educación seductora. Se me ocurre que podríamos llamarla Seduccación.

jueves, 12 de octubre de 2017

La metáfora de la guerra en la narración del fútbol

 "Llegan a matar y matarse por su equipo en el entendido que hay que dar la vida por lo que se quiere en la guerra del fútbol"

POR: ABEL MEDINA SIERRA - 2017 / 09 / 28
Ninguna actividad lúdica se ha vuelto más importante el mundo contemporáneo que el fútbol. Tan importante que para millones de personas,  ya dejó de ser un juego para convertirse en un oficio, una pasión, un negocio y hasta en una guerra. Hay quienes se han enamorado del balompié por lo poético de jugadas de Rey Pelé, Maradona, Messi, Neymar o Ronaldinho; los malabarismos acrobáticos de Cabañas o Hugo Sánchez. Pero también, quienes se sienten atraído por la épica y  hostigante enjundia y agresividad de jugadores como Dunga, “El Patrón” Bermúdez, Mascherano, Gentile o Pepe que más parecen gladiadores.
La pasión por el futbol ha inflado la camisa no solo de jugadores sino que los hinchas también se sienten alentados por una pasión que les consume su tiempo, su dinero, sus afectos y hasta sus odios. Llegan a matar y matarse por su equipo en el entendido que hay que dar la vida por lo que se quiere en la guerra del fútbol. Pero no solo ocurre con  los fanáticos, también pasa con los narradores deportivos, unos tan parcializados hacia el equipo local.
Ellos han “domesticado” de alguna manera la violencia del fútbol dentro y fuera de las canchas al verbalizarla. Para ellos,  metafóricamente un partido se asocia, como dice el comunicador social William Zambrano quien hizo su tesis sobre este tema:   “al  concepto de combate/guerra, en donde hay algo que ganar y que perder, por eso es frecuente en el discurso deportivo oír expresiones como “el enfrentamiento (para hablar del partido), los defensas, el atacante, el árbitro, los contrincantes, el duelo, el cañonazo, el tiro, sólo por nombrar algunos”.
Como lo expresa en su obra, se usan por parte de estos narrados “metáforas de guerra” para referirse  a un partido de fútbol  y así con este lenguaje bélico “La violencia, pasó de física a simbólica gracias a la introducción de reglas” (2001.p, 11)
No solo sucede con el futbol pero si es muy evidente que nuestros narradores deportivos más parecieran estar narrando una guerra que  un juego,  acuden a un lenguaje bélico que aunque son metáforas, lejos de “embellecer”  el relato lo que generan es una verdadera “balacera lingüística”.
Ya Eduardo Galeano en su obra El fútbol a sol y sombra (1995) había puesto la lupa sobre este tema al escribir: “en el fútbol, ritual sublimación de la guerra, once hombres de pantalón corto son la espada del barrio, la ciudad o la nación. Estos guerreros sin armas ni corazas exorcizan los demonios de la multitud, y le confirman la fe: en cada enfrentamiento entre dos equipos, entran en combate viejos odios y amores heredados de padres a hijos. El estadio tiene torres y estandartes, como un castillo y un foso hondo y ancho alrededor del campo. Al medio, una raya blanca señala los territorios en disputa. En cada extremo, aguardan los arcos, que serán bombardeados a pelotazos. Ante los arcos, el área se llama zona de peligro”.
Pero no solo se traza del uso de ciertas metáforas en las que se crean imágenes que toman como elemento figurado las prácticas bélicas para comparar los hechos reales, es también esa otra forma de metáfora que son los apodos con los que se suele dimensionar ( o sobre dimensionar, a veces) las cualidades  “ofensivas” o “defensivas” de un jugador.  A continuación, presento un texto de ficción de mi autoría, en el cual uso referentes del futbol  colombiano y latinoamericano  en varias décadas para recrear y al mismo tiempo ilustrar, cómo la metáfora de la guerra impera con su carga bélica, el discurso de nuestros narradores de futbol:
“El choque tenía el marco propicio, noche afilada y tribunas repletas. Los “Aguerridos” saltaron  al campo entre el estruendo del público y la pirotecnia del cielo, entre el rugir desde las abigarradas gradas  desde  donde  los Comandos Azules, la Furia Verde,  la Amenaza Roja o la Barra Brava juntaban sus voces, su grito jamás derrotado, su puño amenazante y sus ganas de triunfo. No había pasado este bramido del estadio cuando “Los Centauros”, entre gritos y rugidos de su capitán, “El Patrón” Bermúdez  salía raudo al ruedo. Nuevo estruendo en la tribuna, nuevas bengalas en el cielo, la promesa de la disputa durante noventa palpitantes minutos. Criollos y extranjeros, los de aquí y los de allá en una batalla por el gol en la que J.J Toro, el más severo de nuestros jueces dirimiría con firmeza.
El pitazo inicial encendió a las barras que desde entonces no conocieron la quietud, el balón rodó inicialmente con sigilo, los equipos se medían las fuerzas, atisbaban las tácticas, daban calor a una furia contenida. El primer grito ahogado surgió cuando Los Aguerridos atacaron por la derecha, “El Panzer” Carvajal que empuja y mete ganas, disputa un balón al “Diablo” Echeverri y mete un pase a “La Turbina” Tréllez quien con su endemoniado regate deja a “Barrabás” Gómez, centra cruzado y “La Puya” Zuleta peina pero la pelota apenas soba el paral izquierdo del marco del “Gato” Fernández. Apenas corría el minuto cinco y la amenaza de un match muy ofensivo cobraba validez.
A los 15 se calientan las acciones cuando el veterano brasilero Roberto “Dinamita” despoja al “Torito” Arzuaga del esférico y toca para el “Matador” Salas quien quema de zurda y exige al arquero Rayo que envía al tiro de esquina. Un cabezazo del “Tanque” Ruíz que pasa rozando con furia el horizontal sería indicio de un equipo Centauros ofensivo y rápido. Los Aguerridos  del “Caimán” Sánchez tomaron sus precauciones, ajustaron las marcas, comenzó el “León” Leonel Álvarez y “La Pelusa” Pérez  a hacer presión sobre los costados, los defensas encimaron para marcar hombre a hombre, cada defensa respiraba sobre el hombro de su contrincante. El partido se hizo hostil, la marca era severa, las fricciones se hacía frecuentes, el árbitro tuvo que mostrar la amarilla al “Torito” Arzuaga de los Aguerridos y al “Animal” Cortéz de los Centauros por codazo mutuo.
 A los 22 un contragolpe de los Aguerridos deja al “Bombardero” Valenciano frente al arquero “Gato” Fernández, el riflazo del goleador quema las manos del arquero quien logra desviar y ahogar el grito de gol en la parcial Aguerrida. Ripostan los Centauros dos minutos más tarde cuando “El Diablo” Echeverri triangula con “El Matador” Sala y “El Tigre” Gareca quien saca un soberano zapatazo que buscaba el ángulo y que obligó a Rayo a poner alas a su cuerpo.
La emoción del gol llegó a los 34 cuando saca el “Gato” Fernández, “El Tigre” Gareca le gana al “Fósforo” López y cuando el “Tanque” Ruiz iba a liquidar es derribado en la línea de 16.50 por “El Mariscal” Mendoza. El tiro libre ya tenía dueño, “El Mortero” Aravena, el especialista que sacó a relucir sus dotes de francotirador. Un zurdazo imparable sacudió las telarañas del arco Aguerrido y encendió los ánimos de la tribuna. Uno a cero y los Aguerridos estaban heridos.
Concluyendo el primer tiempo Los Aguerridos le metieron corazón al partido  y en una avanzada ofensiva arreciaron sobre el arco enemigo. Un fusilazo del “Torito” Arzuaga, otro del “Bombardero”, un tiro a boca de jarro de la “Turbina” Tréllez, el “Pánzer” que desde la mitad empuja al equipo, un “Bolillo” Gómez enardecido desde la banca; un “Gato” Fernández inexpugnable y una férreadefensa  que se bate como gato boca arriba y el juez que señala la bomba central para decretar que el primer tiempo culmina.
Para la segunda etapa, “El Caimán” Sánchez dispone variantes: el peruano “Tanque” Larrosa entra por Salas, “El Toro” Tamayo lo hace por “El Tigre” Gareca mientras el uruguayo  “Policía” Alzamendi remplaza al “Tanque” Ruiz. El “Bolillo” Gómez también mueve sus fichas: “La Babilla” Díaz remplaza a Valenciano, “El Matador” Téllez lo hace por Tréllez y “La Piraña” Díaz por “Torito” Arzuaga. El segundo tiempo también fue vibrante y disputado, apenas a los 3 minutos el “Misil” Restrepo con un  sacudió  el travesaño del arco de los Centauros. Dos minutos más tarde fue El “Tren” Valencia, quien estaba rezagado al mediocampo que despuntó en un pique raudo, se llevó tres contrarios y remató rasante para otro ataque mortífero de los Centauros. Luego viene un dominio parcial de los Aguerridos, “La Babilla” llevando peligro por arriba, “El Matador” Téllez forcejeando con los recioscentrales, una “Piraña mordiente y punzante por la punta, una “Puya” Zuleta que venía de atrás cazando remates, un “Misil” Restrepo incisivo. Los Centauros se abroquelan atrás, cierran los espacios y desde su trinchera resisten los embates mientras “El Tanque” Larrosa y “El Policía” Alzamendi ensayaban letales contragolpes.   
A los 15 se desprende “El Toro” Tamayo quien sirve a Alzamendi que remata desviado. A los 20 serían los Aguerridos con Téllez quien envía por encima. A los 25 se produce un nuevo cambio en los Aguerridos, entra “La Flecha” Gómez por “El Misil” Restrepo y “El Fantasma” Ballesteros por “La Piraña”. Unos minutos más tarde a fin se rompe el la guarida del Centauro, sería la “Flecha” Gómez que elude a su marcador, burla la cobertura y hace el pase de la muerte para que el joven ariete “Babilla” Díaz fusile al cancerbero  “Gato” Fernández. Un sordo estampido de júbilo se encajonó en un sector  del estadio.
Los Centauros reforzaron las líneas para su contraofensiva, “El Pirata” Ferrer  entró por “El Mortero” Aravena,  “El Ferry” Zambrano lo haría por Larossa quien recibió un señor leñazo de Leonel Álvarez que lo marginó del juego. Los Centauros salieron de su guarida con los dientes afilados, se abalanzaron sobre el arco de Rayo, “El Ferry” que hacía flecos su marca, “El Patrón” que empujaba y amenazaba por arriba en la pelota quieta, un “Policía” que gambeteaba, un “Pirata” que cazaba balones, un “Barrabás” que pescaba remates. Pero Los Aguerridos daban pelea, “El Fantasma” que se descuelga y casi vence la resistencia enemiga, una “Babilla” que con polenta viola la retaguardia de los Centauros llevando peligro en cada ataque.
Corrían los 25 minutos, “La Flecha” que prende motores, una defensa vacilante, rompe con fuerza el atacante y “El Patrón” que lo baja con artero codazo. La trifurca se arma de inmediato, codazos vienen, empujones van, improperios altisonantes, un juez que amenaza y que al fin saca tarjetas, el balance: dos amarillas, La “Piraña” Díaz y “Barrabás” Gómez, una roja: Bermúdez. La sangre caliente, el reloj que avanza, las tribunas que se radicalizan, la contienda cobra fragor.
Ataque de uno y otro lado, los equipos que renuncian a defenderse y se lanzan tras la  victoria, los Aguerridos que hacen su último movimiento: “Gato Pérez”  por Leonel Álvarez. “El Gato” que araña la posibilidad del gol al minuto de haber entrado cuando cabecea contra el piso y “El Animal” Cortéz que salva en la raya. “El Diablo” Echeverri que cobra a riesgo y un nuevo fogonazocontra el arco de Rayo que vuela a los 30, “El Pirata” Ferrer que pisa el área de candela por el flanco izquierdo y saca un tramojazo que pega en un defensa. Los ataques eran de lado y lado,  cada balón disputado con rudeza, un partido de tú a tú, de toma y dame.
El reloj marcaba los cuarenta cuando “El Ferry” le pone velocidad y como un bólido encara a la defensa de los Centauros, elude la pierna rival y saca un remate seco, certerodeletéreo que se incrusta en todo el rincón inferior derecho del arco de Rayo. El grito de gol. El desespero  aguerrido, la rabia de “Bolillo” y el juez que señala en centro. Cinco minutos de batallaramalazos de la delantera aguerridaAsedio permanente. La defensa de los Centauros que no se quiebra. Un “Gato” que vuela y se sacude. El insulto en los labios del “Bolillo” que reclama al árbitro. “La Flecha” que guerrea entre recios defensas, el “Gato” Pérez que amenaza con enconometrallazos del “Fantasma” que sacuden el estadio. “El Pánzer” Carvajal que busca taladrar la fortaleza enemiga. Faltaba un minuto,  la garra de los Centauros, la enjundia de los Aguerridos, el desespero del  público. Un balón que rechaza la retaguardia de los Centauros y que caza “La Flecha” Gómez. Un tiro con el alma, con todas las ganas, casi con furia, con vehemencia. El balón que sobrepasa el muro humano de los defensores. Un “Gato” impotente. Un grito en la garganta que se muere por explotar. La red que se rompe. La noche que se enciende. El público que se enardece. El gol del empate, el lapidario tanto. La paridad consumida pues una vez se fue la pelota al centro, J.J Toro diría con su silbato que la batalla había cesado. Así, con honroso empate, entre abrazos e intercambios de camisetas, aplausos del público y el choque de manos con el árbitro se culmina la contienda: el gran partido para pedir por la paz del país”.                                                                 
En suma, desde el relato deportivo también se enarbola esa carga de hostilidad y violencia, aunque  verbalizada, que permea la práctica del fútbol, ese deporte que cada día es menos juego, menos lúdica   y más lucha y guerra.   

Carlos Páez ayudó a Colombia a recuperar el ánimo

Después de la derrota ante Paraguay la Federación Colombiana de Fútbol contrató un motivador para que levantara el maltrecho ánimo de los jugadores de la Selección. El escogido fue Carlos Páez, uno de los 16 sobrevivientes del aparatoso accidente aéreo que sufrió el equipo de rugby uruguayo Old Christians Club  sobre la Cordillera de los Andes el 13 de octubre de 1.972. 
Páez  en la época tenía tan sólo 18 años y debió sobreponerse a la aparatosa caída del avión, al frío, a la desesperanza y a toda una serie de adversidades. Junto a sus 15 compañeros de infortunio fue rescatado el 22 de diciembre, después de dos meses de sufrimiento, pero también de lucha para permanecer con vida. 
La conferencia fue definitiva para que los muchachos de la Tricolor recuperaran el ánimo y creyeran en ellos mismos luego de la dolorosa derrota en los últimos minutos ante el equipo paraguayo. 
La actitud de los muchachos en el juego contra Perú mejoró y fue notoria la capacidad de James y Falcao para contribuir en la marca y luchar cada balón, y así mismo la motivación de los defensas y los volantes para encarar cada minuto del infartante partido que tantas cosas definía.
Al final se logró el objetivo, pero se demostró una vez más que, en el deporte, como en el trabajo y en la vida, una buena dosis de motivación pueden señalar la diferencia entre el dulce sabor del éxito o la amargura de la derrota. 
Para concluir: una vez más se demuestra la importancia de la motivación en el deporte y en la vida

sábado, 30 de septiembre de 2017

Plaza Simón Bolívar

Al igual que en centenares del pueblos de Colombia, la estatua del libertador Simón Bolívar preside la plaza principal del municipio de Maicao.  El monumento, situado cobre una base cónica de tres metros de altura embellece un lugar que ha sido el epicentro de negocios y grandes transacciones en efectivo, al punto de que algunos llegaron a considerarlo cono el Banco a Cielo abierto más grande del mundo. 

Otra particularidad del parque y de su entorno son los dos centros de comercio informal ubicados en la parte este y oeste, conocidos como Cacaíto Número 1 y Cacaíto Número 2. 

Como caso curioso podemos agregar que la alcaldía de Maicao "le da la espalda" a la plaza principal del pueblo.  En efecto, la entrada a la alcaldía es por la calle 13, mientras el parque o plaza está ubicado en la 12, de manera que el edificio de la administración municipal "mira" hacia una calle y no hacia "la sala de la casa", como se considera a las plazas. 


miércoles, 27 de septiembre de 2017

Jesús, mi héroe y amigo

"Jesús, mi héroe y amigo", es uno de los mejores libros sobre espiritualidad escritos en Colombia. Su autor es el escritor guajiro Alejandro Rutto Martínez

Roberto Solano y Rosendo Romero en El Molino

Los maestros Roberto Solano y Rosendo Romero fueron dos de los grandes protagonistas del XV Encuentro de Escritores de El Molino, que en su versión 2017 versó sobre la íntima relación entre la música y la literatura.  

viernes, 22 de septiembre de 2017

Uribia, tierra de melodías libertarias


Escrito por: Alejandro Rutto Martínez 

Uribia es uno de los pueblos más hermosos que uno pueda conocer  en los calendarios de su existencia y también uno de los más queridos y valorados para quienes tenemos privilegio enorme de haber nacido en La Guajira, y más aún para quienes nacimos en  Maicao, esquina del mundo en donde el árabe y el wayüu colorearon nuestra pluriculturalidad.

Uribia es uno de nuestros hermanos por excelencia. Podría decir que un uribiero no se siente forastero en Maicao ni un maicaero se siente extraño en Uribia. Hay una hermandad sólida, sustentada en la cercanía de la distancia, en la proximidad de las querencias, en las angustias del destino común y en el idioma inconfundible de la solidaridad humana.

El sol inclemente del trópico ilumina hasta el último rincón de La Guajira a las 12 del mediodía, pero el rey de los astros reserva un mayor cúmulo de energía para que el suelo de la antigua Capital Indígena sea la cuna de la metáfora en la que el cielo se vuelve pródigo en obsequios para una raza que ha luchado con denuedo para persistir en el tiempo aún por sobre los embates de la adversidad que a veces se asoma por la circunferencia del tiempo para mostrar su rostro desapacible y desagradable.

El espíritu de lucha de los uribieros es mayor que la fuerza de cualquier adversidad. Por eso el lienzo de su esperanza es la pizarra propicia para escribir una historia de amor sin final entre el hombre y la tierra; entre el sol y el mar; entre el cardón y el viento.

La ciudad estrella, en que todas las calles convergen en la plaza principal es el refugio de la brisa y el balcón de los sueños. En ella se mezclan las huellas de una historia gloriosa, las bendiciones de las ciudades-pueblo y las comodidades de la impetuosa modernidad. Uno puede ser feliz en Uribia, conectado al mundo de las redes cibernéticas  sin dejar de vivir la paz de la realidad propia  que nos conecta con lo autóctono, con lo originario y con lo verdadero.

Un obelisco que se levanta hacia como el cardón que reclama al cielo un poco de agua para mitigar su sed milenaria, adorna la plaza principal y se constituye en el símbolo emblemático de una vereda en donde la arena hirviente de su suelo alberga las pisadas de chivos y ovejos en un maravilloso  bullicio que se convierte en el recordatorio de que mientras haya un rebaño en movimiento habrá esperanza de prolongar la vida, de empujar los sueños del futuro como quien hace rodar  las traviesas agujas del incansable reloj de la historia.

Me siento orgulloso de haber nacido en la indómita península que también alberga a Uribia, tanto como los uribieros se sienten orgullosos de su historia brillante, de la memoria lúcida de los abuelos, de su cultura inmarcesible y de sus tardes tibias y tranquilas abrigadas por crepúsculos indescriptibles dibujados por el sabio pincel del Creador.

Uribia tiene esperanza y futuro. Sueños e ilusiones. Pero sobre todo tiene el derecho inalienable a disfrutar de la encantadora sinfonía surgida del encuentro feliz entre la brisa de oriente y la iguaraya madura con el canto altivo de un solitario cardenal que desde lo alto del  trupío entona su melodía libertaria.


miércoles, 20 de septiembre de 2017

Oficios curiosos (2)

Un recorrido por los oficios más curiosos de la frontera colombo-venezolana

Oficios curiosos (3)

Continuamos con esta serie en la que le rendimos un merecido homenaje a estos trabajadores que día a día aportan su talento para engrandecer a Maicao

Oficios curiosos (1)

Le hacemos hoy un homenaje a estos humildes trabajadores que hacen parte de nuestra multiculturalidad. Ellos te consiguen transporte rápido, cómodo y económico. Su frase de combate: "Sólo me falta uno", refiriéndose a que solo le hace falta un pasajero y el carro saldrá enseguida, lo cual no siempre resulta  ser verdad:

viernes, 15 de septiembre de 2017

SÓLO SE NECESITAN VEINTE SEGUNDOS DE VALENTÍA

Por: Neider Ponce, Estudiante: I.E. No2. 10-05
 

 







20 segundos para decir ¡te amo!
Para tomar una decisión.
Para vivir la mayor aventura de tu vida,
para sufrir el mayor dolor y miedo,
para dejar tu cuerpo y volver a él al mismo tiempo.
Sólo se necesita ese tiempo,
para ser tú mismo cuando en verdad lo deseas.
20 segundos son suficientes para poder dar un beso y
no arrepentirte después de eso.

lunes, 11 de septiembre de 2017

El fútbol guajiro y sus estrellas

Al final de un partido en que fue figura, el legendario Asterio Vides,  responde a una entrevista que le hacen los periodistas Alejandro Rutto y Luis Octavio Cruz a través de Radio Península

Asterio Vides era un joven flaco, larguirucho y de muy pocas palabras cuando se convirtió en el goleador del Deportivo Maicao en los años ochenta. Fue traído casi de emergencia de Uribia, en donde jugaba un torneo local, porque los delanteros que por ese entonces tenía el equipo de la frontera estaban pasando por un momento de crisis y los goles no aparecían y el Deportivo descendía tristemente en la tabla de posiciones. 

Pedro Puerto Mejía, dirigente uribiero íntimamente ligado al fútbol, le dijo a los entrenadores de la época que la solución la tenían a mano y era alinear a Asterio Vides desde del próximo partido. Los consejos de Puerto fueron atendidos con desdén, porque pocos creían que ese frágil y jóven jugador pudiera resolver los problemas del equipo para anotar goles. 

En el primer partido Vides se hizo presente en el marcador y en el segundo y en el tercero. El equipo fue ascendiendo y volvió a brindarle las acostumbradas alegrías a la exigente afición.  

¿Cómo era su estilo de juego? El de los 9 natos. Se colocaba en el área, con su afinado olfato de gol y siempre estaba donde debía estar, bien sea para recibir el pase de su compañero, para robar un balón a la defensa, para rematar una pelota que anduviera perdida por ahí, para desviar la trayectoria del balón en los famosos "buscapié" o para ganar el rebote de los porteros. 

Y aparecía como de la nada, sin que nadie pudiera imaginarlo. Por eso en Uribia lo bautizaron como "El Fantasma Vides". 

Con del Deportivo Maicao alcanzó a estar entre los clasificados por la Costa a las semifinales nacionales y pudo estar en la Gran Final de 1989 en la que Deportivo Maicao igualó frente al Independiente Santa Fe de Fredy Rincón y el Tren Valencia y sólo cayó en los lanzamientos de tiros desde el punto penal. 

Después de esta brillante actuación pasó al Junior de Barranquilla en donde jugó varias temporadas en el equipo de reservas a las órdenes del técnico brasilero Othón Alberto Dacunha. 

Hoy Asterio Vides sigue los caminos del Señor, predica la Palabra y pastorea una iglesia con fuerte influencia en la Comuna Número  de Maicao y en Uribia. Junto a su esposa Aracelis conforman una respetada pareja que vibra con el trabajo evangelístico. 

Cuando le preguntan por qué le decían  El Fantasma, manifiesta, mientras ríe a carcajadas: "Mejor díganme El Fantástico, porque los fantasmas no son de Dios"

viernes, 8 de septiembre de 2017

Joaquín Valencia, ejemplo de superación

Joaquín Joaco Valencia viene de abajo: en la infancia fue ayudante de piperos, un oficio que consistía empujar un barril de agua que era tirado por un burro, para llevar el agua a los hogares maicaeros. Luego fue vendedor de avena en el centro de la ciudad y más tarde, propietario de una colmena en la cual aún atiende a su numerosa clientela en Maicao. 

En los años ochenta el gremio de comerciantes estacionarios lo eligió como concejal en dos oportunidades. En el cabildo local se convirtió en uno de los más férreos defensores del comercio informal en la frontera. 

Hoy vive rodeado de hijos y nietos en el barrio San Martín, barrio que ayudó a fundar hace más de sesenta años. 

El Pilón del arrobamiento

Éxtasis, arrobamiento, ganas de permanecer ahí toda la vida son los sentimientos que produce la contemplación del sitio conocido como Pilón de Azúcar en el Cabo de la Vela, departamento de La Guajira. La combinación de mar, playa, brisa y desierto producen un bellísimo paisaje admirado por turistas nacionales e internacionales

Los mejores paisajes están en La Guajira

Nada es tan hermoso como los paisajes indescriptiblmente bellos de La Guajira. Esta foto, por ejemplo, corresponde al Cabo de la Vela, uno de los destinos turísticos preferidos por turistas nacionales e internacionales

jueves, 7 de septiembre de 2017

La Guajira, una de las maravillas del planeta

Uno de los territorios más hermosos del mundo es el Cabo de la Vela, municipio de Uribia, departamento de La Guajira. Para la muestra esta bella fotografía en la cual el mar y el desierto se funden como las más bellas acuarelas en el lienzo del mejor de los Pintores

domingo, 3 de septiembre de 2017

Preguntas y respuestas sobre la narrativa según Bruner

1. ¿Cuáles son los nueve universales presentes en las realidades narrativas?

I.  Una estructura de tiempo cometido
II. Particularidad genérica
III. Las accioones tienen razones
IV.  Composición hermenéutica
V.  Canonicidad implícita
VI. Ambigûedad de la referencia
VII. La centralidad de la problemática
VIII.  La negociabilidad inherente   
IX . La extensibilidad histórica de la narración   

2. TENIENDO EN CUENTA EL TEXTO DE GERÓNIMO BRUNER, ¿POR QUÉ DAR CUENTA DE UNA SECUENCIA TEMPORAL EN EL RELATO?  

El tiempo es un invento arbitrario de la mente humana, que en realidad existe por la necesidad de lograr que no todas las cosas ocurran al mismo y tiempo y para ayudar a la memoria a definir hitos de ocurrencia de los hechos. Usando términos coloquiales y haciendo uso de una pizca de sarcasmo afirmemos que es una pérdida de tiempo creer que el límite de tiempo lo demarcan los instrumentos para medirlo. En realidad son los acontecimientos significativos del devenir histórico los que dibujan la línea del tiempo. 

La importancia del tiempo narrativo viene dada por el valor de los hechos tanto para los protagonistas de la historia como para quien está encargado de consignar la narración. 

3. ¿QUÉ RAZONES HAY PARA UTILIZAR EL GÉNERO NARRATIVO CUANDO QUEREMOS DAR CUENTAS E NUESTRAS PRÁCTICAS?

El género narrativo tiene la particularidad de invitar a la exploración de los hechos y al deleite con la lectura de los textos.  Las historias cuentan el drama de la cotidianidad y se describen de acuerdo con algunos estilos de contar, según la iniciativa del autor y su visión del mundo.  

Gerónimo Bruner considera que los géneros promueven expresiones significativas dado que las historias particulares en algo se parecen a los hechos generales; además debe existir un rasgo de conflicto, un hecho problematizador que despierte, mantenga y aumente la atención de quien ha de tener el feliz encuentro con el texto, o sea, el lector. 

El género narrativo nos permite abordar la realidad cpon libertad, cuando tenemos la pluma y el papel en la mano es como si tuviéramos el pincel para dibujar, o la cámara para tomar las escenas o la masa de arcilla con la que fabricaremos el jarrón de alfarería. 

Los géneros cobran vida en los textos escritos y también en el hilo narrativo y en la forma en que se desarrolla la narración. Acude en ayuda del escritor y del lector para darle forma, sentido y vida a lo que se escribe y se lee.

4. ¿QUÉ SIGNIFICA PARA BRUNER QUE LAS NARRATIVAS PRESENTEN ESTADOS INTENCIONALES?

La narración no surge de manera espontánea, ni por arte de la varita mágica del hada madrina sino que es motivado por creencias, deseos, teorías, valores y otros "estados intencionales". 
En las narraciones todo tiene un detonante, un inicio, un motivo. Nada ocurre por casualidad. 

5. ¿QUÉ RELACIÓN EXISTE ENTRE CONTEXTO SITUACIONAL Y ESTADO INTENCIONAL?

El contexto situacional es importante porque es el terreno abonado y arado para sembrar las situaciones preopias del relato y por la influencia que ejerce sobre los protagonistas. Sin embargo, Bruner es enfático en manifestar que los estados intencionales no delinean por completo la acción o el devenir de los hechos. 

6.  ¿CUÁL ES EL OBJETIVO DE UN ANÁLISIS HERMENÉUTICO SEGÚN BRUNER?

Según Bruner el objetivo del análisis hermenéutico es ofrecer claridad respecto a lo que significa el relato, el cual debe constituirse en un conjunto de ideas escritas que se base en los detalles particulares para articular una buena narración. De aquí se deriva el círculo hermenéutico con el cual se pretende darle una mirada a la lectura en relación con otras lecturas relacionadas. 

 7. ¿QUÉ SIGNIFICA, SEGÚN LOS PLANTEAMIENTOS DE BRUNER, QUE LAS NARRATIVAS HACEN QUE LO ORDINARIO SEA DE NUEVO EXTRAÑO?

Atendiendo a Bruner, esto ocurre en el momento en que los hechos narrados se consignan de acuerdo con un hilo conductor y un estilo algo diferente a la forma en que estamos acostumbrados a verlos en la realidad. El lenguaje literario, el manejo del tiempo, la estructuración psicológica de los personajes hace que la realidad que se describe sea un tanto diferente a la que en realidad ocurre. 

El autor se toma algunas licencias y todo eso conduce a que lo ordinario sea de nuevo extraño

8. SEGÚN BRUNER, ¿DÓNDE NACEN LAS NARRATIVAS?

Las narrativas surgen, según Bruner, de los problemas de la cotidianidad y de la realidad que el autor explora, investiga, interpreta y traduce. Brotan de ciertos hechos que tienen algún grado de importancia . La experiencia y el agitado transcurrir de la realidad suele ser el manantial de donde nace la narrativa, pero siempre deben contar con la fortuna de que haya alguien dispuesto a contar las cosas  bien contadas. 

9. ¿POR QUÉ UN RELATO ES NEGOCIABLE Y SE REQUIERE DE OTRAS VOCES, SEGÚN BRUNER?

Nos ha dicho el maestro Bruner que un relato es negociable cuando se construye de manera colectiva, porque pertenecemos a una sociedad que es individualista en ocasiones pero que en su esencia conjuga las voces de distintos actores. Un mismo hecho narrado por distintos intérpretes de la realidad puede conducir al nacimiento de relatos distintos, pero si esas voces se conjugan en un solo relato, entonces podemos estar más cerca de la realidad que se pretende narrar. 

10. ¡QUÉ APORTA LA CONTRASTACIÓN, LA METACOGNICIÓN A LA COMPRENSIÓN Y VALIDACIÓN DE LOS HECHOSY REALIDADES NARRADAS?

Según Bruner existen tres antídotos contra la inconsciencia, el facilismo y el automatismo con que actuamos y éstos sn el contraste, la confrontación y la metacognición. 

Por medio de la contrastación se pueden conocer dos posiciones contrarias pero válidas dentro del mismo análisis. La confrontación en cambio enfrenta varias realidades  y posiciones y formas de ver la vida. Puede despertar iras y enfrentamientos como quiera que hay una fuerte oposición de conceptos en la forma de mirar la misma realidad. 

Por su parte la metacognición nos conduce por el camino de la comprensión y la validación de los hechos a través de la actividad mental, del pensamiento humano en acción. Es el conocimiento del conocimiento. El pensamiento dentro del pensamiento.

Preguntas y respuestas sobre educación popular (1)

Escrito por: Alejandro Rutto Martínez y Carlene Ortega

1.  ¿Qué implicaciones tienen los ejes que plantea la educación popular (cultura, vida
cotidiana, individuo e individualidad) en el desarrollo de los procesos metodológicos de
los educadores populares y cuáles son las principales características que las diferencian
de las prácticas hegemónicas de la educación formal?

R. Los ejes que plantea la educación popular tienen notables implicaciones en el desarrollo de los procesos metodológicos en la medida en que propician la búsqueda del desarrollo personal el individuo como tal sin imponerle los criterios de la cultura dominante a través de los rígidos esquemas del establecimiento.  

La educación popular nos ofrece la oportunidad de preservar y enriquecer la cultura vernácula de nuestros pueblos al tiempo que propende por el desarrollo de los proytectos de vida individuales y colectivos como una forma de garantizar el derecho a la autonomía y libe desarrollo de las personas y de los pueblos. 

La Educación popular ha defendido y defiende al individuo como elemento central de la sociedad y la individualidad como un  derecho irrenunciable en tanto que somos personas que provenimos de familias diferentes, y tenemos expectativas distintas y unos proyectos de vida que no pueden ser opacados por la homogenización y uniformización de las personas. 

Se diferencia de las prácticas hegemónicas de la educación formal en que parte de ideales emancipadores con una fuerte inclinación a defender desde el aula de clases y desde la educación los derechos humanos , las diferencias y la inclusión social aún de aquellos que son más vulnerados por el sistema educativo creado por el establecimiento para subsumir al pueblo, sus iniciativas libertarias y sus posibilidades de mostrarse tal como son sin tener que adaptarse contra su voluntad a los deseos de la clases dominante. 

La educación popular está cerca de conseguir que se convierta en una realidad la utopía de que todos seamos iguales ante la ley y ante el Estado. Port ahora es una utopía, pero ésta es muy importante, porque nos impulsa a caminar hacia adelante como lo planteó Eduardo Galeano: "La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que camine nunca la alcanzaré. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar".

2.  Cómo interpreta el sentido que tiene la pedagogía de la educación popular, para la
consolidación del proceso de paz en nuestro país, en ese sentido cómo interpreta el
siguiente interrogante; ¿Por la PAZ de qué soy capaz?

R. La pedagogía de la educación popular está llamada a jugar un papel fundamental en el período de postconflicto en la medida en que permitirá que los excluidos del país, que somos la mayoría, tengamos la oportuniodad de ser escuchados en un entorno en el que no exista el miedo a ser golpeados por el aparato de represión del Estado ni por la violencia de las fuerzas irregulares que ahora se reincorran a la vida civil.  

Maestros y alumnos de ñla educación popular tendrán la oportunidad de ser agentes activos en la construcción de la nueva sociedad en la que todos seamos abrigados dentro del contexto de un estado social de derecho en el que todos seamos usuarios y garantes de del disfrute de las librtades y de los beneficios que representa vivir en un país en paz. 

En cuanto al interrogante ¿por la paz, de qué soy capaz?, consideramos que lo esencial consiste en que cada ciudadano haga un acto de reconciliaci´`on con el otro y sea capaz de perdonar a quien le haya hecho daño y pedir perdón a quien haya sido víctima de alguna de sus acciones. 
El sistema educativo debe ser capaz de abrir un mundo de oportuniodades de manera que los excombatientes y las víctimas del conflicto puedan cambiar sus armas y sus cicatrices por una silla dentro de la escuela y por un lugar dentro del mundo nuevo que hemos de crear juntos todos los colombianos. 

Albert Einstein manifestó que la paz no puede mantenerse por la fuerza sino por medio del entendimiento.   Y de nuestra propia cosecha agregaríamos. "Y por medio de una educación para todos"

 3. Desde su perspectiva personal: ¿cuáles son las principales tensiones que se dan entre
la educación popular y las TIC?. ¿Cuáles podrían ser algunas posibilidades para
superarlas desde su formación en la maestría en TIC?

R. Las tecnologías de la Información y las Comunicaciones no deberían estar en tensión con las Educación Popular en la medida en que las primeras sean democratizadas, puestas al servicio de la gente y coadyuven a la labor que haga la segunda. 

Si las TIC las vamos a tener restringiodas sólo para el uso de algunas élites de la academia o encerradas en la bodega de la Institución o en la oficina del rector, por miedo a que sea utilizada por la comunidad educativa. 
Se requiere que los computadpores, las tablets, la comunidad, sean usadas de manera permanente y que los niños, las niñas y los jóvenes se familiaricen con su uso y con su cuidado. 

La educación popular, si se analiza cuidadosamente el tema, utilizó las TIC desde tiempo atrás cuando tecnologías como la radio fueron puestas al servicio del campesinado para que pudiera cursar sus estudios secundarios a través de un hermoso proyecto denominado Cachillerato por Radio, para lo cual se utiliozaban reconocidas emisoras como Radipo Sutatenza. 
En virtud de lo anterior, planteamos que, con base en un buen manejo, deben ser mínimas o tal vez inexistentes las tensiones entre Educación Popular y Tic. 

4. ¿Cómo pueden las TIC en los contextos educativos potenciar el diálogo de saberes, la
participación y el reconocimiento a la diversidad, que se constituyen en elementos
fundamentales de la educación popular?.

R.  Las TIC son un canal interesante y prácticamente indispensable para la participación, el diálogo de saberes y el reconocimiento de la diversidad en tanto que son la herramienta que más utilizan las nuevas generaciones, a las que se les ha enominado "nativos digitales".  En los países en que la dictadura a reprimido los medios de comunicación y la libertad de expresión las redes sociales quedan como el último refugio de quienes quieren manifestar suposición de disenso. 
Las Tic propician el diálogo de saberes sin que exista la barrera de las distancias. En el contexto educativos pueden ser básicas para la divulgaci´ñon de las ideas de quienes por largos años han sido reprimidos, desconocidos y discriminados. 

Bien utilizadas las TIC habren una puerta hacia la libertad. Con un blog cada uno es dueño de un periódico. Con una cuenta de facebook o de twitter cada ciudadano es dueño de una especie de emisora de radio y canal de televisión; con un computador conectado a internet estamos mejor conectados que con un teléfono y, por supuesto, mejor comunicados que en los tiempos del correo físico o los mensjaes que viajaban de un pueblo a otro a pie o a lomo de mula. 

Estamos en camino de que se cumpla una de las predicciones que hiciera el maestro Paulo Freire cuando afiormó que "Si la estructura no permite un diálogo, la estructura debe ser cambiada"  La estructura de la comunicación convencional y excluyente no funcionó y , por lo tanto, debe ser cambiada"

5. ¿Qué implicaciones ha tenido en el sistema educativo la creencia fuertemente arraigada
en amplios sectores de la sociedad que sostiene que las tecnologías por si solas son
capaces de mejorar el aprendizaje y la educación?

R. Definitivamente es un exabrupto pensar de esta manera.   Es casi como pensar que el pipitre por sí solo o el escritorio del profesor, o la tiza o el tablero por sí solos sirvieron para propiciar el apendizaje y la educación de las generaciones precedentes. 

Las TIC son sólo una herramienta. Se necesita la mediación de la sabiduría humana, la vocación y pasión del docente y la dedicación y es esfuerzo de los estudiantes, el respaldo de los padres de familia y el apoyo del Estado para que la herramienta funcione. 
Ninguna herramienta es suficiente por sí sola para garantizar el aprendizaje de las masas. No lo fueron en su tiempo las enciclpopedias , ni la radio y la TV y tampoco lo será ahora el computador y la conectividad ni las plataformas educativas. 

Se requiere una intervención de la inteligencia humana, del saber humano y del corazón humano para que las TIC estérn al servicio de la educación y del aprendizaje. 

6. Cómo interpreta las conceptualizaciones de algunos estudiosos del impacto que están
teniendo las TIC en la formación de los docentes en el contexto latinoamericano, cuando
afirman que: las tecnologías educativas no se están haciendo más humanas, sino, que
por el contrario están haciendo más tecnológicos a los educadores.

R. Consideramos que están en lo cierto. Las tecnologías, como una herramienta que son, sirven para bien o para mal, dependiendo del uso que se les de en el contexto educativo.  Si las personas pueden trabajar desde sus casas y no re reúnen nio siquiera para socializar un tema, entonces estamos en un proceso de deshumanización de los procesos educativos.  

En otros contextos el ser humano ha sido desplazado poco a poco por la tecnología, como por ejemplo en las emisoras de radio en donde ya no se necesita u operador ni un locutor porque todo puede ser grabado y emitido en distintos horarios; los cajeros electrónicos desplazaron al tradicional cajero del banco; la telefonía celular desplazó a las antiguas operadoras de las empresas de telecomunicaciones; el software al servicio de los médicos eliminó el exámen personalizado...

Los docentes no podemos permitir que una máquina, una plataforma o un software nos reemplace. EWl antídoto es luchar para que no desaparezca la educación cara a cara, el feliz encuentro personal en que los estudiantes pueden conversar, debatir, disentir de su profesor.  En otras palabras que el ser humano esté en contacto con el otro y de esta manera no pierda su naturaleza humana. 

sábado, 2 de septiembre de 2017

Una experiencia de vida

Mi experiencia personal como profesor

Paulo Freire: "Nadie educa a nadie —nadie se educa a si mismo—, los hombres se educan entre si con la mediación del mundo"

Escrito por: Alejandro Rutto Martínez

He hecho cosas diferentes e interesantes en la vida, desde ayudante del camión en que mi padre transportaba los materiales con los que se construían los edificios más altos de Maicao, hasta tendero de barrio, pasando por "Torniquete" que era la forma en que se llamaba a los jóvenes que acompañaban a los taxistas en las antiguas camionetas F-100 con el fin de ayudar a los pasajeros a subir y bajar las pesadas cargas que llevaban de un lugar a otro. 

Un poco más adelante la vida y Dios me dieron la oportunidad de ejercer el periodismo radial y un poco más adelante en prensa y en internet. Fueron años de labor intensa y de bellas experiencias profesionales y personales que guardo como el más preciado tesoro en un importante lugar de mi corazón. 

Sin embargo, ninguna de las múltiples actividades laborales desempeñadas han podido producirme las emociones que he obtenido en la docencia. Como profesor he podido ayudar a muchas personas y me he ayudado yo mismo a crecer y a re inventarme día a día como persona. Y cada vez que adquiero un logro o saboreo una satisfacción me doy cuenta de que aún transito por los escalones iniciales del camino hacia el perfeccionamiento profesional. 
Quiero contarles que  en cierta ocasión tuve en uno de mis cursos del SENA a un grupo de personas que aspiraban a ser propietarios de sus propias empresas. El Estado, a través de entidades como Ecopetrol, la Cámara de Comercio y el Servicio Nacional de Aprendizaje, se propusieron brindar oportunidades diferentes a quienes ejercían ciertas actividades informales. 

Se trataba de convencerlos de que la venta informal de gasolina era una actividad que podía ser sustituída por negocios legales, prósperos y provechosos para ellos y sus familias. 

Diariamente ellos asistían a clases y recibían lecciones de emprendimiento, contabilidad costos, etc. A mí me dieron instrucciones para que compartiera con ellos una asignatura incierta y muy difícil de manejar para un entorno como el de este tipo de estudiantes: ética y Desarrollo Humano. 
La mayoría de los aprendices del curso eran personas conocidas: amas de casa, padres de familia, jóvenes ilusionados con la posibilidad de encarrilarse en un futuro promisorio y unos tiempos distintos a los que en esos días estaban viviendo. 

Uno de los estudiantes m,e llamaba la atención por su cortedad de palabras, su silencio, su poca participación en clases. Hasta su físico y su forma de vestir era diferente: vestía de manera impecable, se expresaba de forma correcta y tenía un físico propio de las personas del interior del país. Era  el más puntual y el más constante. Siempre asistía a clases y estaba atento a lo que se decía. Cuando se terminaba la clase se ponía su sombrero blanco, se despedía con palabras amables y avanzaba con paso firme hacia las profundidades de la noche, cada vez por un camino diferente. 

A su alrededor desarrolló una aureola de misterio. Ninguno de sus compañeros lo conocía, nadie sabía en dónde quedaba su vivienda, ni con quién compartía su vida. Su mirada era un poco esquiva y sus respuestas no despejaban ninguna duda porque era experto en el diálogo de los monosílabos. "sí" ,  "no"  y "no sé" eran las palabras con las que respondía a las preguntas que sus compañeros le hacían cuando se interesaban en saber más de él.

El curso terminó con una clausura muy bien organizada por los propios estudiantes y nuestro personaje asistió puntual como siempre.  Estuvo sentado en unas de las hileras de sillas situadas al final del auditorio y cuando el evento terminó se despidió con cortesía, caminó hacia el occidente, dobló la esquina y luego lo perdimos de vista. 

No volvimos a saber de él hasta unos seis meses más tarde, cuando lo encontré en un restaurante. No era un comensal más sino un trabajador del establecimiento. Estaba encargado de entregar los domicilios para lo cual se valía de una motocicleta de su propiedad. Ese día me saludó con aire efusivo, me llevó a una mesa apartada y pidió una botella de refresco y dos vasos.  Ese día se explayó en información: 

-¿Se acuerda del curso que hicimos hace un tiempo? Le cuento que para esos días estaba en una situación muy difícil y las clases y los compañeros me ayudaron a tomar la decisión más acertada de mi vida.  Yo pertenecía a un grupo irregular, de esos que son famosos por su violencia. Me reclutaron cuando era muy joven y me hice amigo del jefe. Un `día le pedí tiempo, tiempo para reflexionar sobre mi permanencia en la organización. Me concedieron unos pocos días y fueron los que aproveché para hacer el curso. Al principio iba muy nervioso y no estaba convencido de quedarme en la ciudad. Pero cuando las clases fueron avanzando me di cuenta que la vida podía darme una segunda oportunidad. Gracias a sus clases renuncié a mi vida anterior y ahora trabajo como una persona de bien"

No sé en dónde estará mi amigo después de tantos años (siete en total), pero sé que su vida ha cambiado gracias a lo que la educación hizo por él. 

¿Cuál fue la innovación que lo motivó?  La de las cosas sencillas, la de convencerlo que la educación puede formar astronautas, científicos, premios nóbel...pero ante todo tiene la obligación de educar hombres y mujeres de bien, que le sirvan a la sociedad desde la gerencia de un banco o desde el humilde cargo de repartidor de almuerzos a domicilio. 

Ahora bien, no se trata de la transformación que el estudiante haya tenido en su vida sino la que tuve yo como docente al reafirmarme en el concepto de que es muy difícil cambiar en el mundo a todo el mundo. Pero cada vida que podamos tocar, es una oportunidad para que el mundo sea mejor. 

La ciencia a través de la ventana

La experiencia que les voy a relatar no puedo calificarla inicialmente de buena ni de mala, porque tuvo un poco de lo uno y algo de lo otro.  

Cursábamos el cuarto año de primaria y disfrutábamos de los años felices de la infancia en el que la alegría estaba relacionada con un cáñamo adecuado para lograr que el trompo bailara más y mejor que la comparsa del carnaval o con un buen pulso para que nuestros boliches hicieran blanco perfecto en el de los eventuales adversarios o que hubiera brisa suficiente para que la cometa se elevara por los cielos con sus colores multicolores y llegaran cerca del cielo en donde Dios sonreiría al ver sus bellos colores y escuchara el atronador sonido de sus poderosos zumbadores. 

La límpida cúpula celeste abrigaba las fragorosas horas de la veloz infancia en la que la escuela se atravesaba casi como un fatal estorbo frente al cual no teníamos más remedio que doblegarnos para no despertar la apocalíptica ira de nuestros padres, quienes sostenían que esa 
la mejor herencia que podían dejarnos.   

Nosotros soñábamos que nos heredaran un auto como el de Batman para patrullar por los laberínticos `paisajes de ciudad gótica o un avioncito, ahí fuera pequeño, como los que aterrizaban seis veces diarias en el aeropuerto San José, pero ellos insistían en que la educación era mejor herencia que cualquier carro o avión o edificio lo que fuera. 

Por eso,  íbamos a la escuela sin falta dos veces al día doscientos días al año en un horario parecido al de la señora Nilda, quien para la época era la gerente de uno de los mejores hoteles de la ciudad. Ella iba al trabajo a las 8 de la mañana y regresaba a las 12 a disfrutar de la calor de su hogar. 

Nosotros partíamos raudos hacia el Gimnasio a las 8 dela mañana y sólo regresábamos para tomar el almuerzo a las 12 del día. Cuando ella se despedía de de su esposo con un romántico beso y regresaba a sus labores, nuestra madre nos daba un beso en la frente y nos enviaba de nuevo al colegio. Era la rutina de siempre y ya estábamos tan acostumbrados a ella que nuestras almas podían ir al colegio sin que la acompañara nuestro cuerpo y viceversa. 

En las tardes regresábamos a casa cargados de ganas: ganas de de acariciar de nuevo a la inquieta mascota de la casa, ganas de abrazar a mamá, ganas de trar el maletín de los libros y no verlo nunca más y ganas de encontrar rápido el balón para jugar fútbol callejero, una especie de guerra campal más o menos organizada en el cual soñábamos a ser las futuras estrellas del fútbol mundial. 

Pero nada de esto era posible hasta que no termináramos las tareas, las cuáles consistían más o menos en escribir los números del uno al diez mil, copiar tres mil veces la frase "Debo portarme bien en la clase de sociales" y hacer las investigaciones de ciencias naturales. 

Las "investigaciones" consistían en copiar textualmente de un libro las definiciones que el profesor había solicitado.  Cuando la clase era, por ejemplo, acerca de los batracios, entonces éramos obligados a escribir en el cuaderno de 22 líneas todo lo que el libro dijera acerca de éstos particulares animalitos, que a mí siempre me han parecido muy interesantes aunque con muy mala prensa. 

Para la época me destacaba por ser un muy mal investigador y tenía dos razones para ganarme la "honrosa" distinción: por un lado me daba mucha jartera copiar textualmente todo lo que decía el libro y la otra, aún más poderosa, era que mi papá no había ganado suficiente dinero para comprarme el libro.   

Nadie discutía que las investigaciones se hicieran de forma tan simple por otra poderosa razón: las órdenes de los profesores no se cuestionaban sino que se obedecían. Lo que el profe o la seño dijeran, eso era ley. Y pare de contar. 

Un día la señor de ciencia nos pidió una nueva investigación y en este caso sería sobre uno de los animales que yo más conocía y adoraba: la gallina.  

Esa tarde, después dela rutina de las ocho largas horas en el colegio  recorrí las calles pedregosas  del barrio en búsqueda de alguna alma caritativa que me prestara el preciado libro, pero tuve que regresar a casa con la desagradable sensación del fracaso y el temor de fallar nuevamente en la presentación de mi tarea. 

Me fui al patio de la casa a pensar en la amargura de mi nuevo fracaso y presencié copn tristeza el lúgubre concierto de las sombras y el desconsolado aullido de un perro que desde la lejanía de su soledad le solicitaba compañía a la marchita luna de cuarto menguante. 

Estaba sumido en mis pensamientos cuandio decidí dirigirme al corral en que descansaban las doscientas gallinas que mi mamá criaba desde que yo tenía uso de razón. Le pedí excusas a una de las aves a la cual interrumpí el sueño y la llevé conmigo a pesar de sus reiteradas protestas, hasta el lugar en que pude verla más de cerca bajo la luz tenue de un bombillo a punto de fundirse.  

Las alas extremidades del pequeño animal y sus altisonantes  alaridos despertaron a dos gallos que desde su sitio de reclusión reclamaban iracundos  la devolución de su compañera. 

Mis pequeñas manos exploraron el cuerpo emplumado de de la gallina, me detuve en sus pequeños ojos de escasa visión nocturna ubicados a cada lado de su cara; vi sus patas arrugadas al final de sus flacos muslos y toqué las uñas, no tan largas, pero adecuadas para la tarea de escarbar en la arena y en la hierba; vi su cresta roja encima de la cabeza y los lóbulos debajo de lo que sería su barbilla y pensé cuán pequeña era en comparación con los machos de la especie; toqué su pico encorvado hacia abajo con el cual su dueña atacaba y se defendí y además utilizaba para alimentarse de semillas, hierbas, restos de comida, granos y pequeños insectos, vi los dos orificios que estaban en el pico y procedí a taparlo con los dedos, lo que originó la protesta de mi amiga emplumada. 

Comprendí entonces que eran sus fosas nasales y me sentí como un monstruo al comprender que estaba a punto de asfixiarla. 

Mi exámen de veterinario precoz o de biólogo en ciernes era suficiente. Devolví el animal a su descanso y me fui a transcribir mi tarea. Sólo que en esta ocasión iba a transcribir no desde el libro de texto de cuarto grado sino desde la región de mi memoria en donde se alojaba ahora la información reunida en mis tres años de  experiencia como ayudante de mi mamá en las labores de avicultura y de la observación directa que acababa de hacer. 

Esa noche escribí tanto que tuve necesidad de usar varias veces los servicios de mi desgastado sacapuntas para que el lápiz de fabricación venezolana rodara mejor sobre la hoja blanca de rayas azules de mi cuaderno. El pobre lápiz dejó de ser un gigante para convertirse en un enano, pero no importaba. Lo importante era que había hecho mi tarea y al día siguiente. 

Mi corazón de niño oscilaba entre la alegría del deber cumplido y el temor por la reacción de una profesora acostumbrada a aplicar con rigor los elementos esenciales de la geometría pedagógica. Me perdonan esta expresión rebuscada. Hubiera sido más simple decir que mi seño tenía la mente cuadriculada y yo no conocía como iba a reaccionar cuando le presentara mi tarea construida de forma tan alejada de la costumbre del colegio. 

La profesora en el fondo era buena y en alguna orilla de su alma abrigaba un bello  filón de generosidad y yo creo que era como era no por que quisiera serlo sino porque a su vez la obligaban a que actuara de esa manera. La obligaba el sistema frondoso en reglas y pobre en creatividad. 

La obligaba el borroso surco de su repetida liturgia cotidiana en la que los días eran una repetición del anterior y este a su vez del anterior y así sucesivamente en una repetición infinita de muchos días multiplicados por una sola forma de hacer su trabajo. 

A la mañana siguiente nuestra profesora nos llamó a lista, esn estricto orden alfabético, como era su costumbre, para que presentáramos la tardea. En esta ocasión no pidió el cuaderno para leer ella misma los garabatos ilegibles de nuestra presurosa caligrafía, sino que pidió leer en voz alta la tarea. El ejercicio resultó muy aburrido, m´ñas aburrido que nunca. 

El patio de la escuela estaba poblado de árboles e copas elevadas y flores relucientes pero la atmósfera del salón era pesada, opaca y un poco triste. Se imaginan ustedes un recital en que cada declamador lea o pronuncie exactamente los mismos versos que el anterior y así sucesivamente?  

Era como si todos recitaran el ave maría, el credo o el padre nuestro y lo hiciera exactamente como  lo hacían los demás. Todo ocurría en estricto orden alfabético. Y así desde la A de Arrieta hasta la Ra Ramírez, la Re de Redondo,  La Ri de Ricaurte, la Ro de  Romero, y la Ru...¿de quién? De Rutto, bueno, al fin llegó mi turno.

Después de cada lectura la profesora escribía en su cuaderno un 5 como premio al esfuerzo de mis compañeros y por su dedicación a investigar sobre el tema propuesto. Y por su disposición a obedecer órdenes cumplidamente, como debería ser. Y ahora me correspondía leer a mí.

¿Cómo iba a reaccionar mi profesora? ¿Le gustaría mi tarea o, por el contrario, cuestionaría mi indisciplina, me llevaría a la oficina del rector por no cumplir las normas como las habían establecido en el reglamento?

Comencé a leer y de inmediato percibí al mirar de reojo, o con el rabo del ojo, como decía mi mamá, la cara de sorpresa de mis compañeros y el asombro dibujado en el rostro de la seño. 

Estaba claro que mi lectura estaba quebrando las líneas de su geometría pedagógica y en medio del silencio sepulcral del salón, en la que solo se escuchaba mi voz temblorosa, se habían esfumado las sonrisas y eran remplazadas por la sorpresa, la mañana parecía un mar en calma chicha que en cualquier momento podía terminar para darle paso a una fuerte tormenta en la que tendríamos olas inquietas y relámpagos trepidantes. 

A terminar mi cautivador relato, salpicado de plumas, patas, ccos y cacareos, la profesora abrió sus inmensos ojos, tragó saliva, se organizó las hebras e cabello que caían sobre su frente y me lanzó como un pitcher fornido, la pregunta que yo esperaba desde que hice los primeros trazos de la tarea: 
-¿En qué libro encontraste la tarea?

Tragué saliva y sentí un temor nacido en el fondo de mi inocencia, sentí en lo profundo de mi pecho el tic tac de un reloj presuroso y ansioso por devorar los instantes de la eternidad.

Saqué valor de la fuente errátil de mi infancia y le respondí: 

-De ningún libro, profesora. Yo mismo escribí lo que usted ha escuchado

La profesora me miró directamente a los ojos y logró que se me paralizara la respiración, las pulsaciones, la circulación de la sangre...

-Antes de que pudiera coordinar mis ideas la profesora volvió a la carga y me hizo una nueva pregunta que me supo a insulto, pero envuelto en el grato aroma de un elogio disfrazado: 
-¿Estás seguro e que tú escribiste eso?

- Sí, profesora, le respondí, con la voz trémula de quien se encuentra en vísperas de dar los últimos suspiros de la vida

La profesora no me dijo nada más, tan solo anotó algo en el cuaderno de notas y procedió a llamar a Sánchez, mientras yo miraba por la ventana el paisaje de verde de nuestro jardín en donde una bandada de traviesos colibríes seducían a dos rosas y tres azucenas plantadas en el jardín. 

Más allá una gallina roja como el fuego invitaba a media docena de rubios pollitos para que degustaran las migajas de pan que algún niño descuidado había dejado por ahí.  

No sabía cuál era la anotación de la profesora en su viejo cuaderno de notas, pero no me interesaba saberlo. A través de la ventana los colibríes, la gallina los pollitos, las azucenas, las rosas y el viento con aroma de lluvia que movía insistentemente los racimos provocativos del árbol de mamón, me estaban dando la mejor clase de ciencias naturales de mi vida. 

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